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aegyo (애교)

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Hacerse el tierno a propósito, con vocecita y gestitos. En los programas de variedades es casi un ritual que haces cuando te lo piden, y últimamente cada vez más gente dice abiertamente que eso de pedirlo ya cansa.

La palabra viene del sinocoreano 愛嬌, algo así como 'actitud adorable'. Con el sentido actual aparece en una revista coreana de 1924, y en japonés existe desde hace mucho. Una palabra coreana más antigua, 'ayang', vendría de mujeres que se meneaban y hablaban nasal con un gorro de invierno llamado 'ayam'. Con la ola coreana, el fandom angloparlante adoptó 'aegyo' tal cual, junto a oppa, hwaiting, daebak y chaebol, palabras del Hallyu que no se traducen. Google Translate la reduce a 'lovely', prueba de que no hay equivalente real.

La receta está casi estandarizada: subes muchísimo el tono, hablas como bebé haciendo pucheros, inflas los cachetes o ladeas la cabeza, y hablas de ti en tercera persona. Abusar de las onomatopeyas suma puntos. Se volvió tan fórmula que hasta hay rutinas fijas como 'gwiyomi' o 'buing buing'. La V y el corazón con los dedos y los emoticones del chat son primos de la misma vibra.

Donde más se consume es en la tele de variedades. Que el conductor pida 'muéstranos tu aegyo' es escena obligada, y los invitados con concepto tierno hasta lo ensayan. Casi todo lo que el fandom internacional llama aegyo es esta versión televisiva. En programas de juegos como Running Man funciona como castigo, y el maknae del grupo suele ser el primero en caer. El caso legendario es el berrinche de Hyeri en un reality de campamento militar: ese clip le consiguió comerciales, y luego ella confesó que no era aegyo, estaba molesta de verdad.

Desde los 2010 los chicos también lo hacen. Cuando el gusto del fandom pasó del oppa cool al chico tierno, el contraste de 'feroz en el escenario, adorable fuera' se volvió gancho, y los fancams de esos momentos circulan solos.

Lo que confunde a los de fuera es cultural. Corea y Japón suelen valorar verse y actuar joven, pero en muchos países que un adulto imite a un niño se lee raro o hasta ofensivo. En Corea tampoco hay consenso: el aegyo que no encaja con la imagen de alguien se tacha de kaebung, romper el personaje. Y el hartazgo con obligar a hacerlo ya se dice en voz alta.