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myeongham (명함)

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La tarjetita que entregas con las dos manos la primera vez que conoces a alguien, y que al recibirla miras un momento en vez de guardarla al instante. La empresa y el cargo que trae impresos definen cómo se van a llamar y qué tan formal va a ser la conversación.

En las oficinas coreanas, la tarjeta de presentación es la mitad de tu introducción. Muchos países ponen solo el nombre, pero las coreanas suelen detallar empresa, departamento y cargo exacto, y apenas la lees sabes si esa persona es 'gerente Kim' o 'líder de equipo Kim'. Así que intercambiar tarjetas es casi un ritual que configura de un solo golpe la cultura de llamarse por el cargo y el nivel de jondaenmal. La leve reverencia y la entrega con las dos manos no faltan en ninguna escena de empleado novato en los K-dramas.

Hay un giro curioso. Las grandes filiales de los chaebol suelen imprimir las tarjetas de casi todo el personal, salvo algunos ejecutivos, con el mismo diseño del grupo y solo cambian nombre y cargo, así que el papel es bastante común. Las empresas pequeñas, en cambio, apuestan por papeles y colores llamativos para destacar. Resultado: muchas veces la parte con el poder, el gap, saca la tarjeta más sencilla y el socio chico entrega la más elegante.

Frente a Japón la diferencia es clara. Las tarjetas japonesas suelen llevar solo el número de la oficina, mientras que en las coreanas es normal incluir el celular personal. Para ordenar la pila que se acumula, en 2013 salió la app Remember, que escanea las tarjetas y luego las hace transcribir por personas para evitar errores. A principios de 2025 superó los cinco millones de usuarios.

La palabra también vive en el habla diaria. 'No poder ni sacar la tarjeta' significa estar muy por debajo del nivel de alguien. Y en los juegos móviles, tener una sola copia de un personaje raro sacado de un gacha, sin mejoras, se llama tener su 'tarjeta de presentación'.