time slip (타임슬립) / regresión (회귀)
Abres los ojos y estás en el pasado, o mueres y despiertas en tu segunda partida de la vida. El 'time slip' y la 'regresión' nacida en las novelas web son las cartas favoritas de los K-dramas ahora mismo.
No son exactamente lo mismo. El time slip es cruzar el tiempo sin máquina y sin explicación, e incluye a gente del pasado que cae en el presente, como los sageuk de fusión donde un príncipe heredero de Joseon aterriza en el Seúl moderno. La regresión es cuando el protagonista vuelve a un punto anterior de su propia vida con todos sus recuerdos y la vive otra vez. Se volvió un género propio en las novelas web coreanas, y las historias de regresión pasaron por los webtoons hasta la tele y explotaron en los últimos años.
¿Por qué pega tanto? Porque cumple el deseo que todos hemos tenido: si pudiera volver, lo haría distinto. Lo rico es ver a un protagonista que conoce el futuro darle la vuelta al tablero, así que se le perdonan algunos huecos a la trama. La obra insignia es Reborn Rich, donde un secretario que sirvió a una familia chaebol y fue desechado renace como el nieto menor de esa misma familia y usa los titulares económicos del futuro como arma de venganza.
Se mezcla con todo. Signal era un drama policial donde detectives del pasado y del presente se conectan por un walkie-talkie viejo para resolver casos sin cerrar. Lovely Runner, de 2024, era un romance sobre Im Sol, una fan destrozada por la muerte de su ídolo, que vuelve a 2008 para salvarlo. La novela web original retrocede seis años, pero la serie eligió 2008 para que el contraste con 2023 se notara fuerte. La nostalgia de celulares de tapa y MP3, más Byeon Woo-seok con uniforme escolar, la volvieron un fenómeno.
El género cuenta una mentirita tierna: gente de hace siglos platicando con coreanos modernos como si nada. En realidad el vocabulario, la pronunciación y la gramática cambiaron tanto que alguien de antes del rey Sejong casi no se haría entender. Hasta el habla antigua de los dramas de época está modernizada para el público, así que es un pacto que todos aceptamos ignorar.