Treinta años en el mismo atril
Kim Hye-soo condujo los Premios Blue Dragon treinta veces, de 1993 a 2023. Juntas, esas noches forman una crónica de treinta años del cine coreano.
Todo empezó en la 14.ª ceremonia, en 1993. Kim Hye-soo tenía 23 años, tomaba el micrófono por primera vez y esa misma noche también ganó Mejor Actriz por First Love. Sigue siendo la ganadora más joven de esa categoría en la historia de los Blue Dragon. Salvo uno o dos años, volvió al mismo atril cada edición, y la gente empezó a llamarla la Dama del Blue Dragon, un apodo que ella quiere mucho.
Más de una vez, la conductora también estaba nominada. Volvió a ganar Mejor Actriz con Doctor Bong en 1995 y con Tazza: The High Rollers en 2006, lo que la deja empatada con Yoon Jeong-hee como la más premiada de la categoría, con tres cada una. Incluso en su último año, 2023, compitió por Smugglers contra nombres como Park Bo-young de Concrete Utopia. El premio se lo llevó Jung Yu-mi por Sleep.
Lo que de verdad cambió fue el ambiente. Según Jung Joon-ho, su coanfitrión de 2002 a 2008, ella veía todas las películas nominadas. En vez de leer lo que les escribía un guionista, los dos preparaban sus propias palabras para cada premio, y una ceremonia rígida se fue soltando. Por eso, muchos años, se recordaba más una frase de la conductora que a los ganadores. Cuando Chun Woo-hee ganó por Han Gong-ju, la presentó como una actriz armada de puro talento. Cuando nombraron a Han Hyo-joo, aprovechó los suspiros del público para darle paso al discurso. En 2022 elogió a IU, ganadora del premio de Estrella Popular, como una artista con un potencial sin límites en la música y la actuación, y a Park Hae-il, Mejor Actor por Decision to Leave, le dijo que lo recordaba casi como un chico y que se notaba lo bien que había usado esos años.
La alfombra roja también era su escenario. Es el nombre al que todos señalan cuando se habla de quién encendió la competencia de vestidos en las premiaciones coreanas. Sus looks eran atrevidos para la época, pero la reacción fue sobre todo que iba un paso adelante de las tendencias de los festivales internacionales.
En esas décadas, el propio Blue Dragon subió de nivel. Nació en 1963, pero estuvo suspendido dieciséis años y durante mucho tiempo quedó detrás de los Grand Bell. Para los años 2010 ya se contaba, junto a los Baeksang Arts Awards, entre los dos premios de cine más importantes de Corea, una gala a la que los actores mueven su agenda para ir. Mucha gente dice que su conducción tuvo que ver.
En la 44.ª edición, en noviembre de 2023, junto a Yoo Yeon-seok, su compañero por sexto año seguido, cerró su conducción número treinta y se despidió. Después de Mejor Película pasaron un video homenaje y Jung Woo-sung subió a entregarle un premio especial que se llamaba, literalmente, Premio Blue Dragon. Cuando empezó a hablar, la transmisión cambió a un formato de cine 2.35:1 y en todo el auditorio había actores secándose las lágrimas. Dijo que estaba orgullosa de que el Blue Dragon hubiera sido parte de su historia. En una cultura donde el daesang suele robarse los titulares, fue una noche rara en la que la despedida de una conductora fue la noticia más grande.