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No tomar

PalabraAlcoholCambioCompañía

Decir 'no voy a tomar' en una mesa coreana antes requería valor. Hoy la cosa se dio vuelta: el que insiste con el trago es el que queda mal.

El contexto es el hoesik, la cena de la empresa después del trabajo. La regla no escrita era que si un superior te servía, tomabas, y negarte sin una buena razón podía dejarte marcado como irrespetuoso. Hasta circulaban historias de gente despedida en el periodo de prueba por rechazar un trago. Así que los oficinistas se pasaban trucos de supervivencia: fingir que bebías o inventarte una enfermedad. Las embarazadas, los enfermos y quien tenía que manejar solían salvarse, pero incluso eso se tambaleaba ante un 'ándale, solo una copa'. La etiqueta tan detallada de cómo servir y recibir hacía todavía más difícil decir que no.

Varios golpes cambiaron el panorama. Tras la ley anticorrupción de 2016, las cenas pagadas con la tarjeta de la empresa se redujeron. En julio de 2019 entró en vigor una ley contra el acoso laboral, y la bebida semiobligatoria empezó a verse como otra forma de gapjil. La semana de 52 horas y todo el discurso sobre el equilibrio vida-trabajo reforzaron la idea de que el tiempo después del trabajo es tuyo. Y el golpe final fue el COVID: las cenas de empresa casi desaparecieron y los empleados jóvenes lo celebraron abiertamente. Incluso después de que terminara el distanciamiento en 2022, los hoesik siguieron siendo menos frecuentes y muchos equipos los pasaron a un almuerzo ligero.

Por eso el novato de un drama o un programa de variedades actual puede decir 'yo no tomo' con bastante calma, mientras el jefe que obliga a brindar se escribe como un kkondae de manual. Eso sí, el estereotipo de que la generación MZ rechaza sin rodeos las cenas de empresa está exagerado: que un recién contratado le diga que no en la cara a su jefe sigue siendo raro, y el ambiente cambia mucho según el sector y el equipo. El auge del honsul, tomar solo y a tu ritmo, va en la misma ola: beber pasa de obligación a elección. Y aparte, la mirada sobre manejar borracho se volvió mucho más dura, así que 'vine en carro' es hoy la excusa más infalible.