bukhan (북한이라는 이웃)
El país al otro lado de la línea del armisticio, a poco más de una hora en carro desde Seúl. Es lo primero que preguntan desde afuera y lo último en lo que piensan los de adentro.
La península se partió en el paralelo 38 con la liberación de 1945, y la Guerra de Corea se detuvo con el armisticio de 1953, pero nunca terminó. Esa división sigue ahí y es la razón por la que los hombres coreanos hacen el servicio militar. Entre los dos países está la DMZ, de 4 km de ancho, y Panmunjom es el punto donde soldados de ambos lados se miran cara a cara.
Que un amigo te pregunte '¿no es peligroso?' antes de viajar a Corea es casi un rito de iniciación. Mientras tanto, en Seúl ven un titular sobre misiles, se encogen de hombros y se van a trabajar, y siguen dejando la laptop en el café mientras van al baño. La pregunta más repetida afuera y el tema menos pensado adentro son el mismo. Más que indiferencia, es la costumbre de gente que lleva décadas viviendo así.
En la pantalla, en cambio, es un tema que no se agota. En Crash Landing on You una heredera de chaebol cae por accidente en el Norte con su parapente; además, la serie convirtió a Son Ye-jin y Hyun Bin en pareja de verdad, y su último OST, Give You My Heart, pegó junto con ella. Escape from Mogadishu cuenta cómo el personal de ambas embajadas coreanas huyó junto de la Somalia en guerra civil en 1991, y muestra la división como un asunto de supervivencia más que de política.
La realidad también tuvo su breve primavera. En 2018 una compañía artística surcoreana se presentó en Pyongyang, con Red Velvet en el cartel, y ese mismo año los líderes de ambos países se reunieron en Panmunjom. La relación se volvió a congelar poco después, y hoy esas escenas se ven como excepciones raras.