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Cómo venir a trabajar

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Working holiday, dar clases en una academia o estudiar. Esas son las tres rutas reales para vivir en Corea después de engancharte con el hallyu, y en todas el coreano es lo que abre la puerta.

La entrada más ligera es la working holiday. Corea da la visa H-1 a jóvenes de países con convenio, normalmente de 18 a 30 años, una sola vez en la vida por país y por lo general hasta un año. En teoría el objetivo es viajar y el trabajo solo paga el viaje. Durante años llegaban menos extranjeros de los coreanos que salían, pero desde 2011 más o menos, de la mano del hallyu, las solicitudes desde Asia oriental se dispararon. Taiwán es el caso extremo: sus 800 cupos pueden agotarse en un día, y en Año Nuevo se forman filas frente a la oficina de representación coreana en Taipéi.

Al principio casi todos trabajaban en restaurantes chinos, tiendas duty free o negocios turísticos. Hoy el abanico llega a agencias de viaje, empresas de videojuegos y traducción, cualquier lugar donde el coreano sea la habilidad clave. La otra cara: sin coreano conversacional, las opciones se reducen muchísimo. Si vienes de un país angloparlante, el clásico es enseñar en un kínder de inglés o en un hagwon.

Por eso el puntaje del TOPIK es la verdadera llave. Se divide en TOPIK I (niveles 1 y 2) y TOPIK II (niveles 3 a 6), con comprensión auditiva, lectura y escritura sobre 100 puntos cada una. La mayoría de quienes lo presentan vienen de China, Vietnam, Japón y Uzbekistán. Para arrancar desde tu país está el Instituto Rey Sejong, y quienes llegan a fábricas y granjas por el sistema de permisos de empleo presentan otro examen, el EPS-TOPIK (trabajo migrante).

Ya en Corea aparece otro nivel. Muchos servicios no te dejan registrarte sin la verificación de identidad por celular, y un cuartito de gosiwon es un primer hogar bastante común. Aun así, cada persona que da el salto va cambiando poco a poco la imagen de los extranjeros que viven en Corea.