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yeonnalligi (연날리기)

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Es el juego de volar papalotes en el cielo de invierno. Cerca de la primera luna llena del año lunar, la gente cortaba el hilo y dejaba ir el papalote para despedir también la mala suerte del año.

La temporada va de Seollal hasta esa luna llena. El último día se escribe en el papalote una frase para mandar lejos las desgracias, se eleva y se corta el hilo. Perderlo a propósito es justo la idea, así que es a la vez un juego divertido y un pequeño ritual lleno de creencias cotidianas. La lógica se parece a la de un gut chamánico: sacar la mala energía.

Hay dos estilos principales. El bangpae-yeon es rectangular con un agujero redondo al centro, y el gaori-yeon tiene forma de mantarraya con una cola larga. La estructura es de bambú y el cuerpo de papel hanji. Aunque el bangpae-yeon se maneja con un solo hilo, alguien con experiencia lo mueve a donde quiere, hasta dibujar cuadrados en el aire. En los parques junto al río Han todavía puedes ver a señores veteranos haciendo esos trucos.

Lo más emocionante son las peleas de papalotes: se cubre el hilo con vidrio molido para cortar el del rival, algo que se llama 'darles de comer a las hormigas'. Junto con el jegichagi y el yunnori, era un clásico invernal de los juegos de callejón.

Los papalotes también fueron a la guerra. Se cuenta que el general Kim Yu-sin, de Silla, cuando los rebeldes usaron una estrella fugaz como mal presagio, elevó de noche un papalote en llamas y corrió el rumor de que la estrella había vuelto al cielo, dándole la vuelta a la moral de sus tropas. También hay registros de que el almirante Yi Sun-sin usó papalotes como señales durante la guerra Imjin.

Casi cualquier coreano recuerda además una canción infantil que empieza con 'eheya diya, sopla el viento'. Ganó el gran premio del festival de canciones infantiles de MBC en 1989 y entró al libro de música de primaria.