Alley Restaurant
El reality de SBS donde un magnate de la comida entra a restaurantes de barrio que no venden nada y los rehace desde el menú hasta la cocina. Duró 200 episodios en cuatro años y de verdad cambió el destino de varios locales.
Su nombre completo es Baek Jong-won's Alley Restaurant. Se estrenó en SBS en enero de 2018 y terminó el 29 de diciembre de 2021, justo en el episodio 200. El protagonista era Paik Jong-won, el empresario detrás de cientos de restaurantes en Corea. La idea original era revivir calles gastronómicas enteras, pero con el tiempo se volvió una clínica que se enfocaba en cada cocina por separado. El punto de partida era una cifra fuerte: en Corea abren unos 3,000 restaurantes al día y cierran 2,000, un retrato crudo del autoempleo coreano.
El formato era sencillo: revisión con cámara oculta, visita para probar, soluciones y reapertura. Paik casi nunca regalaba recetas; daba la dirección y ya. Recortar el menú, calcular costos, limpiar a fondo la cocina junto al dueño. Todos lo comparaban con Kitchen Nightmares de Gordon Ramsay, pero en la tele coreana no se puede insultar, así que Paik peleaba con suspiros y caras. Se agarraba la nuca tantas veces después de un mal bocado que los fans lo apodaron 'el restaurante de la nuca', y los propios subtítulos del show usaron el chiste.
El meme más grande salió de la conductora Jo Bo-ah. Cuando Paik decía 'Jo Bo-ah, baja un momento', significaba que le tocaba comer algo horrible, y los subtítulos lo bautizaron como 'la guía Michelin de lo feo'. Al final hasta los dueños entendían qué quería decir ese llamado. Su sucesora, Jung In-sun, se comía lo que fuera y se ganó el título de 'la Bear Grylls del callejón'. Kim Seong-ju condujo del primer episodio al último.
Lo que enganchaba era el drama humano. Cada callejón parecía traer un restaurante estrella, uno que mejoraba sobre la marcha y un dueño terco que rechazaba todo, y así nació la expresión 'villano de Alley Restaurant'. En el otro extremo, una tonkatsería del mercado Pobangteo en Hongeun-dong se volvió el as del programa, volvió en un especial y luego se mudó a Jeju con el nombre Yeondon, donde la gente hacía fila desde la madrugada. Un dueño regañado por flojo cambió por completo y dos años después seguía firme. Al día siguiente de cada emisión había filas, y los fans inventaron el 'tour adelantado' para ir antes de que saliera el episodio.
También tuvo su lado oscuro. Un local de gimbap en Geoje subió el precio de su plato de ascidia porque el costo se disparó, pero el show tardó dos semanas en explicar el motivo y mientras tanto los tacharon de abusivos. A la dueña de un restaurante de tripas en Seosan le cortaron frases fuera de contexto para un avance. Ambos quedaron como ejemplos clásicos del montaje del diablo. Los episodios del mercado Sinpo en Incheon generaron polémica por unos 200 millones de wones de dinero público del distrito y el Ministerio de Cultura emitió una advertencia, aunque la investigación policial se cerró en noviembre de 2018 sin cargos. Dos locales de Seongsu-dong denunciaron manipulación después, pero la opinión pública no les creyó.
En octubre de 2018 Paik declaró ante una auditoría de la Asamblea Nacional y dijo que el programa no invitaba a abrir restaurantes, sino a no hacerlo a la ligera. El rating más alto fue 11.9% con el especial de invierno del 1 de enero de 2020, y en 2019 arrasó en los Korea PD Awards, los Korean Broadcasting Awards y el premio a programa del año de SBS. En plena era del mukbang, puso en el centro a quien vende la comida y no a quien la come. Años después Paik fue juez en Culinary Class Wars, y cuando su empresa enfrentó una racha de polémicas por etiquetado, algunos internautas empezaron a revisar con otros ojos a los viejos 'villanos'.