El impeachment y el fallo de la Corte
El 14 de diciembre de 2024 la Asamblea Nacional de Corea del Sur aprobó el impeachment del presidente Yoon Suk Yeol, y 111 días después la Corte Constitucional lo destituyó por unanimidad, 8 a 0. De la ley marcial a la destitución, todo avanzó exactamente en el orden que marca la Constitución.
Todo arrancó con la ley marcial declarada la noche del 3 de diciembre de 2024. Los diputados la tumbaron en pocas horas, pero quedó una pregunta enorme: ¿puede seguir en el cargo un presidente que hizo algo así? En Corea, el impeachment funciona en dos etapas. Si dos tercios de la Asamblea, o sea 200 de 300 diputados, votan a favor, los poderes del presidente se congelan al instante. Después, la Corte Constitucional decide si lo destituye, y para eso necesita al menos seis votos.
El primer intento ni siquiera llegó a contarse. El 7 de diciembre, justo antes de votar, los diputados del oficialista Partido del Poder Popular salieron en bloque del pleno. Quedaron 195 presentes y la votación no tuvo validez. El jefe de bancada de la oposición leyó uno por uno los nombres de los 107 que se habían ido, y la gente reunida frente a la Asamblea los repitió a gritos. Como la misma moción no puede presentarse dos veces en un mismo periodo de sesiones, la oposición esperó a abrir otro y volvió a intentarlo una semana después.
La segunda votación, el 14 de diciembre, terminó 204 a favor, 85 en contra, 3 abstenciones y 8 votos nulos: cuatro por encima del mínimo. A las 7:24 de la tarde los poderes de Yoon quedaron suspendidos y el primer ministro Han Duck-soo pasó a ser presidente interino. Ese invierno, las protestas frente a la Asamblea en Yeouido cambiaron las velas por lightsticks de K-pop de todos los colores, y la costumbre coreana de salir a la plaza llegó a las portadas del mundo con merch de fandom en la mano.
En la Corte, el caso 2024Heon-Na8 pasó por dos audiencias preparatorias y once audiencias orales. El juez ponente se asignó por sorteo electrónico y nunca se anunció oficialmente, pero la prensa descubrió que era Jung Hyung-sik, el único de los ocho que Yoon había nombrado en persona. Hubo un momento clave: la defensa dijo que el decreto de ley marcial era solo simbólico y que nunca iba a aplicarse, mientras su propio abogado contaba que habían quitado del borrador un toque de queda nocturno para no molestar a la gente. Si nunca iba a aplicarse, ¿para qué editarlo? El fallo señaló justo esa contradicción.
El 4 de abril de 2025, a las 11 de la mañana, el presidente interino de la Corte, Moon Hyung-bae, empezó a leer la sentencia. Veintidós minutos después llegó la frase final: el demandado, el presidente Yoon Suk Yeol, queda destituido. Sin votos disidentes ni opiniones aparte. En los cinco puntos, desde los requisitos y el procedimiento de la ley marcial hasta meter soldados y policías en la Asamblea, el Decreto N.º 1, el allanamiento a la Comisión Electoral y el intento de ubicar a jueces, la Corte encontró violaciones a la Constitución y a la ley. Escribió que el choque con un Congreso dominado por la oposición debía resolverse dentro del sistema, con diálogo, elecciones o una propuesta de reforma constitucional, y le dio mucho peso a que hubiera metido al ejército en la política y enfrentado a soldados con ciudadanos. Escrito en lenguaje claro y sin jerga legal, el fallo se volvió viral como un texto de verdad bien escrito.
Fue apenas la segunda vez que se destituye a un presidente coreano, después de Park Geun-hye en 2017. Yoon perdió todos los beneficios de expresidente salvo la seguridad y no puede ocupar un cargo público durante cinco años. Como manda la Constitución, hubo elecciones anticipadas en menos de 60 días y asumió el gobierno de Lee Jae-myung. La responsabilidad penal por la ley marcial se persiguió aparte, en investigaciones y juicios, y sumó otra línea a la larga lista coreana de presidentes que terminan en tribunales tras dejar el cargo, poniendo a prueba una vez más el mandato único de cinco años.
Lo que más citó la prensa extranjera fue el proceso, no el resultado: la persona más poderosa del país salió por una votación y una sentencia leída en voz alta, no por la fuerza. Uno de los pilares del fallo, la cláusula que obliga a los militares a mantenerse neutrales en política, entró en la Constitución actual después del levantamiento democrático de junio de 1987, así que para muchos coreanos fue ver una lucha de hace una generación haciendo su trabajo. Si viste la película 1987: When the Day Comes, vas a entender por qué pega tan fuerte.