Cinderella + 구도 (신데렐라 구도)
Una chica pobre pero aguerrida y un heredero de chaebol arrogante. Es el esqueleto que los dramas románticos coreanos han reciclado más que ningún otro durante décadas, y últimamente regresa volteado o retorcido.
La fórmula es sencilla. Ella anda corta de dinero pero no soporta las injusticias; él es de hielo con todo el mundo menos con ella. Entre los dos se plantan una madre chaebol que no aprueba la relación y una prometida por conveniencia, y de vez en cuando un secreto de nacimiento lo revienta todo. En Corea pega especialmente fuerte porque la brecha de clases se siente tan en carne propia que hasta se habla de cuchara de oro y cuchara de tierra. En pantalla, el mundo chaebol te deja curiosear una vida que nunca vas a tocar.
El caso de manual es Lovers in Paris (2004). Llegó a 57.6% de rating, y cuando el heredero Han Gi-ju de Park Shin-yang gritó "¡Aegiya, gaja!" ("¡Vámonos, bebé!"), las parejas de todo el país empezaron a decirse "aegi". Lo loco: el drama se planeó al principio como crítica a la historia de Cenicienta, cambió de rumbo por la presión del público y terminó con un final que revelaba que todo era una novela escrita por la protagonista, uno de los finales más polémicos del K-drama. Después, Kim Eun-sook tomó la estafeta del galán chaebol con Secret Garden y The Heirs, y Boys Over Flowers llevó la fórmula a la prepa y arrasó en Asia. Con King the Land, heredero hotelero enamorado de una empleada, queda claro que la versión más clásica todavía funciona.
Las críticas tampoco paran. Se dice que una protagonista cuya vida cambia gracias a un hombre y no a sí misma alimenta el "complejo de Cenicienta". Por eso las series nuevas le dan la vuelta: en Crash Landing on You la rica es ella, y en When the Camellia Blooms nadie llega a rescatar a la protagonista pobre. Las comedias románticas que arrancan con un matrimonio por contrato son variaciones de la misma raíz.
Dato curioso: en el cuento original, Cenicienta era hija de una familia noble. En el fondo era la historia de recuperar lo que le habían quitado.