romantic comedy (로코)
Así acortan en Corea "comedia romántica". Es el género que maratoneas aunque te sepas cada giro, y también el que el K-drama exporta mejor.
En Estados Unidos dicen romcom, en Japón romakome y en Corea roko. A las actrices que despegaron con este género les dicen reinas del roko. Las raíces están en las screwball comedies de Hollywood de los años 30, puras discusiones rápidas entre los protagonistas, y casi siempre se señala Sucedió una noche, de 1934, como punto de partida.
La fórmula está casi escrita. Dos personas se cruzan por casualidad o por un accidente ridículo, muchas veces de clases sociales muy distintas. Luego viene la etapa de sseom, ese casi algo que se come buena parte del metraje. Un malentendido, un rival o una familia en contra traen la crisis, se confiesan lo que sienten y final feliz. La versión coreana le suma sus propios recursos: el heredero chaebol y la chica común en modo Cenicienta, el matrimonio por contrato, el tirón de muñeca y el abrazo por la espalda. Mientras más predecible la fórmula, más depende del guion y de la química de la pareja. El casting hace la mitad del trabajo que en otros géneros hacen los efectos.
En cine, Cha Tae-hyun abrió el camino con My Sassy Girl. En la tele, My Lovely Sam Soon cambió todo con una protagonista de 30 años, pastelera y muy real, que convirtió a Kim Sun-a en reina del roko. Después llegaron Coffee Prince, con una chica que se hace pasar por hombre para trabajar en un café, y Secret Garden, donde un chaebol y una doble de acción intercambian cuerpos. Más tarde, What's Wrong with Secretary Kim, Propuesta laboral y King the Land subieron la comedia romántica de oficina a los rankings globales de streaming.
Hoy el roko no siempre es ligero. When the Camellia Blooms, con Gong Hyo-jin y Kang Ha-neul, metió la caza de un asesino en serie en plena historia de amor, y los finales abiertos o agridulces ya son comunes. Aun así, la base sigue siendo esa sensación reconfortante con mariposas en el estómago.