Rumbo al infierno
Un día, un rostro gigante en el cielo le anuncia a la gente la hora exacta en que va a morir e ir al infierno, y sobre ese miedo crece una nueva religión. Es la fantasía oscura coreana que se quedó con el número uno mundial de Netflix justo después de El juego del calamar.
La premisa da escalofríos. Un rostro enorme aparece entre la niebla y sentencia: morirás tal día, a tal hora, e irás al infierno. Justo en ese minuto llegan tres criaturas negras gigantescas que destrozan a la persona y la reducen a cenizas. La serie llama a esa ejecución "demostración". La apertura del episodio uno, con una demostración en plena calle junto a una parada de bus, se volvió clip viral la misma semana del estreno.
La dirige Yeon Sang-ho, el de Estación zombie. Se basa en el webtoon que creó con el dibujante Choi Gyu-seok para Naver Webtoon, que a su vez nació de un corto animado suyo. De animación a webtoon y de ahí a live action: un recorrido de manual por la escalera de adaptaciones. Antes de los zombies, Yeon era conocido por películas animadas crudas y sombrías como The King of Pigs y The Fake, y la crítica vio en Hellbound la primera vez que llevaba ese filo a la imagen real.
Tres bandos mueven la historia. La Nueva Verdad, una iglesia que proclama que todo es voluntad de Dios. La Punta de Flecha, una turba fanática que transmite en vivo cómo persigue a los "pecadores" e impone la doctrina a golpes. Y la gente que intenta esconder a los condenados. Al presidente de la Nueva Verdad, Jung Jin-soo, lo interpreta Yoo Ah-in, que arma un líder de secta solo con una voz tranquila y suave. Kim Hyun-joo es la abogada Min Hye-jin y Park Jung-min es el productor de TV Bae Young-jae. Los episodios uno a tres pasan en 2022 y luego la historia salta cuatro años, a una Corea dominada por la Nueva Verdad, hasta que un recién nacido recibe su sentencia y las reglas de Dios empiezan a romperse. En un país donde las creencias conviven en cada cuadra, ver una religión nueva alimentándose del pánico resultaba demasiado creíble.
El hype arrancó temprano. Fue invitada a la sección Primetime del Festival de Toronto, donde se proyectaron primero los episodios uno a tres, y también pasó por el Festival Internacional de Cine de Busan y el BFI de Londres. En Rotten Tomatoes la crítica le dio 97%. Se estrenó el 19 de noviembre de 2021 y al día siguiente ya lideraba el ranking mundial de series de FlixPatrol: ninguna serie coreana había llegado al número uno en su primer día. Aunque salió un viernes y tenía solo seis episodios, sumó unos 43,48 millones de horas en la primera semana oficial de Netflix, primer lugar combinando títulos en inglés y en otros idiomas, y se mantuvo arriba once días. Pegó fuerte en Francia y estuvo mucho tiempo en el primer puesto en países de mayoría musulmana como Indonesia, Malasia y Arabia Saudita.
La audiencia se dividió. La crítica aplaudió sus preguntas sobre Dios y el error humano, y el creador de videojuegos Hideo Kojima la elogió en público. Quienes esperaban el ritmo de El juego del calamar la encontraron demasiado pesada y violenta. El propio Yeon dijo que apuntaba a fans que analizan a fondo, no al público masivo. Kim Shin-rok, que interpreta a la condenada Park Jung-ja, convirtió ese papel en una racha de premios que incluyó Mejor Actriz de Reparto en los Premios Baeksang.
La segunda temporada llegó el 25 de octubre de 2024. Entre medio, Yoo Ah-in dejó la serie en marzo de 2023 por su caso de drogas y Kim Sung-cheol asumió el papel de Jung Jin-soo. Moon Geun-young volvió con una transformación tan fuerte que mucha gente solo la reconoció por la voz en el tráiler. El giro final de la primera temporada, una pecadora que vuelve a la vida tras su demostración, es el punto de partida, pero la serie nunca explica del todo esa resurrección y las opiniones volvieron a partirse.