Actos humanos
Dong-ho tiene quince años cuando muere en Gwangju en mayo de 1980, y esta novela lo sigue a él y a quienes tuvieron que seguir viviendo después. Han Kang la publicó en 2014 y, tras su Nobel, se volvió uno de los libros más leídos de Corea.
El trasfondo es el Levantamiento de Gwangju, pero no esperes una clase de historia. La novela te mete directo en el cuerpo y la cabeza de un chico de secundaria que perdió a su amigo por las balas del ejército y ahora ayuda a cuidar los cadáveres en el gimnasio de la sede provincial, y de otros que atravesaron esos diez días. Primero salió por entregas en el blog de la editorial Changbi y hoy está traducida a más de veinte idiomas.
La estructura engancha. Seis capítulos, seis voces. El primero le habla a Dong-ho de tú. El segundo lo narra el espíritu de su amigo muerto, Jeong-dae. Luego vienen Eun-sook, que sobrevivió y fue detenida por la policía mientras trabajaba en una editorial; un sobreviviente de cárcel y tortura en los noventa; Seon-ju, a quien piden su testimonio en los dos mil; y al final, la madre de Dong-ho. El epílogo es de la propia autora. Han Kang nació en Gwangju, pero su familia se mudó a Seúl meses antes del levantamiento, y ese no haber estado ahí es justo el punto de partida del libro.
Dong-ho está inspirado en un chico real, Moon Jae-hak, cuya casa quedaba a menos de 300 metros de donde creció Han Kang. En la novela, el hermano le pide a la escritora que lo cuente bien para que nadie vuelva a ultrajar a su hermanito; en la vida real, ella fue a conocer a los padres, que seguían vivos. El padre compró decenas de ejemplares para regalar, encerró en un círculo el nombre Dong-ho en su copia y escribió al lado el de su hijo. En 2024 la madre donó ese libro a la ciudad de Gwangju.
Una escena que nadie olvida: poco después de la represión, la fuente frente a la sede provincial vuelve a echar agua y una mujer exige que la apaguen. ¿Qué es esto, una fiesta? Sale de una queja real presentada en junio de 1980. También fue el pasaje que más le costó a la traductora Deborah Smith, porque unir fuente y duelo no resulta natural en inglés.
El título en inglés, Human Acts, también fue idea suya: juega con los actos de Dios y con los actos de una obra de teatro. En español se publicó como Actos humanos. Tras ganar el Man Booker Internacional con La vegetariana, Han Kang dijo que ojalá esta novela se leyera todavía más. Mientras la escribía, apenas lograba avanzar tres líneas al día.
En 2014 el libro quedó fuera de un programa de lectura del gobierno justo por tratar Gwangju, un caso que después se vinculó con la lista negra cultural. Apenas se anunció el Nobel en 2024, el titular de la agencia pidió disculpas en el Parlamento. En China los derechos se vendieron, pero se dice que el libro aún no se ha publicado.
Y entonces la novela volvió al presente. Tras la ley marcial de diciembre de 2024, un diputado que presentaba la moción de destitución citó las preguntas de Han Kang al revés: ¿puede el pasado ayudar al presente?, ¿pueden los muertos salvar a los vivos? Su respuesta: mayo de 1980 salvó a diciembre de 2024. Léela junto a A Taxi Driver y la Marcha por los amados y vas a entender por qué la democratización pesa tanto en Corea.