
March for the Beloved (임을 위한 행진곡)
Una canción escrita para la boda espiritual de dos jóvenes que murieron en Gwangju en 1980. Si se canta o no en el acto oficial de mayo llegó a ser, durante años, una pelea política.
Se escuchó por primera vez en 1982. Yoon Sang-won fue vocero del ejército ciudadano durante el Levantamiento de Gwangju y murió el último día dentro del edificio del gobierno provincial; Park Gi-sun, maestra en una escuela nocturna para obreros, había muerto antes que él. Para un ritual cantado que unía sus almas en matrimonio, el estudiante Kim Jong-ryul compuso la melodía y el novelista Hwang Sok-yong armó la letra a partir de un poema del activista Baek Ki-wan. La primera grabación se hizo en la casa de Hwang en Gwangju, con todas las puertas selladas para que no se escuchara nada afuera.
Obvio, estaba prohibida. Circuló en casetes piratas por universidades y marchas, y recién en 1991 salió en un disco oficial, el tercero del colectivo Noraereul Chatneun Saramdeul. El verso final, "los que viven, síganlos", quiere decir que los muertos van adelante y los sobrevivientes deben seguirlos. En las marchas por la democratización se volvió parte de una "ceremonia popular" que reemplazaba al himno nacional, y heredó el lugar que Morning Dew había tenido en los 70. Hasta el título tiene historia: la ortografía oficial pide 임, pero el compositor eligió la forma antigua 님, pensando en el poema "El silencio del amor" de Han Yong-un.
Su suerte en la ceremonia oficial cambió con cada gobierno. Desde 2009 el Estado pasó de que todos la cantaran juntos a que solo la interpretara un coro mientras el público escuchaba, y la discusión de cantar o solo oír duró casi nueve años. Moon Jae-in recuperó el canto colectivo en 2017, y en 2022 Yoon Suk Yeol fue el primer presidente conservador en cantarla, tomado de la mano con legisladores de ambos bandos.
También sigue viva en la plaza. El día de la votación del juicio político en diciembre de 2016, sonaba en la protesta frente a la Asamblea Nacional cuando los organizadores cortaron la música para escuchar el resultado; por los parlantes llegó la aprobación y la multitud soltó el "grito ardiente" que dice la letra (el invierno del impeachment). El reloj junto al antiguo edificio provincial todavía la toca cada día a las 5:18 de la tarde. En el especial electoral de 2014 de Infinite Challenge, Park Myung-soo hasta tarareó la intro.
Y cruzó fronteras. A inicios de los 80 obreros de Hong Kong y Taiwán empezaron a cantarla en sus idiomas, y volvió a sonar en las protestas de Hong Kong de 2019 y en el movimiento democrático de Myanmar en 2021. Ninguna canción de protesta coreana ha viajado tanto. En Corea del Norte, en cambio, está prohibida desde 1998. Si quieres entender esos diez días, la novela Actos humanos de Han Kang y la película A Taxi Driver son buenas puertas de entrada.