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Una artista coreana llega al número 1 de Oricon

Suceso2002-05JapónRécordLocalización

En marzo de 2002, LISTEN TO MY HEART, el primer álbum japonés de BoA, llegó al número 1 del ranking de álbumes de Oricon. Ningún artista coreano lo había logrado, y fue la primera prueba de que localizar funciona mejor que exportar.

Todo arranca en 1998. BoA, que iba en sexto de primaria, acompañó a su hermano a un concurso de baile y ahí la vio Lee Soo-man. SM Entertainment tenía un plan para formar a una solista adolescente que trabajara en Corea y Japón al mismo tiempo, y ella se volvió la protagonista. Era la única trainee con clases de japonés, y en vacaciones la mandaban a vivir con la familia de un locutor japonés para que soltara el idioma.

Antes de lanzarla, SM analizó por qué S.E.S. no había pegado en Japón. La conclusión: aliarse con un sello con peso real allá. BoA firmó con Avex, que la presentó como una prodigio trilingüe que bailaba y cantaba sin fallas. No la vendieron como estrella coreana de visita, sino como novata japonesa desde el primer día.

El arranque fue duro. Hasta su segundo sencillo, Amazing Kiss, en 2001, casi nadie reaccionó. En su showcase de debut se le quebró la voz y le dijeron que un concierto propio tardaría por lo menos diez años. Vino el pánico escénico, luego la nostalgia de casa y una gripe que la mandó al hospital: bajó a menos de 40 kilos y se canceló un sencillo. En ese parón se puso a aprender jazz dance.

El giro llegó con una presentación en vivo en NHK a finales de 2001. Una chica sin álbum completo bailó con todo y cantó en vivo sin tambalearse, y el canal se llenó de llamadas preguntando quién era. LISTEN TO MY HEART, que ya sonaba en un comercial de celulares, subió al puesto 3 del ranking diario de Oricon como sencillo a inicios de 2002. BoA estaba en Corea preparando su segundo disco, No.1, y no se lo creía, así que entró ella misma a la web de Oricon para comprobarlo.

En marzo, el álbum del mismo nombre llegó a la cima. Se quedó más de 90 semanas en el ranking y la asociación discográfica de Japón lo certificó millón por envíos. En Corea la noticia salió esa misma noche en el noticiero de las nueve. La prensa japonesa la vendió como la chica que llenaría el hueco de cantante y bailarina que había dejado SPEED.

Luego todo se aceleró. En el verano del Mundial 2002, VALENTI se volvió su canción insignia, y a fin de año debutó en el Kohaku Uta Gassen de NHK. Su segundo álbum, VALENTI, superó el millón en envíos, y sus seis primeros discos de estudio llegaron todos al número 1 de Oricon. Era tan famosa que la tele japonesa presentó a un actor coreano poco conocido diciendo que tenía el mismo apellido que BoA, Kwon.

Ese éxito reescribió las reglas de la industria. Las grandes agencias hicieron obligatorio el inglés y el japonés para sus trainees y con el tiempo empezaron a reclutar integrantes japoneses o de la diáspora. Por el camino que BoA y TVXQ abrieron a pulso, BIGBANG y Girls' Generation entraron con mucha más facilidad. Abrió la puerta musical justo antes de que los dramas desataran el Hallyu en Japón, y es la primera página del manual de lo que hoy se llama localización.