yeonseupsaeng (연습생)
Es el aspirante a idol que firma con una agencia y entrena canto, baile e idiomas antes de debutar. Puede durar unos meses o más de diez años, y son muchísimos más los que nunca debutan que los que sí.
Entrar ya es durísimo. En cualquier agencia conocida las audiciones rondan el 1,000 a 1, y en gigantes como SM, JYP, YG y HYBE pueden pasar de 10,000 a 1. SM hace audiciones abiertas todos los sábados; así entraron YoonA y GISELLE. Giselle debutó en aespa apenas 11 meses después, el entrenamiento más corto entre las integrantes de grupos femeninos de SM.
Adentro, cada día es un examen. Si no mejoras en la evaluación mensual, te vas. Si juntas buenas notas, subes al equipo de debut: mudanza al dormitorio y a veces adiós al celular. Muchos idols comparan esa etapa con el servicio militar. Borrar todas las redes sociales antes de debutar es lo normal. La empresa adelanta los gastos de formación y los recupera con las ganancias después del debut, un esquema que dio origen al famoso contrato exclusivo de siete años del K-pop.
La suerte pesa la mitad. JIHYO empezó en primaria y aguantó 11 años antes de debutar, y aun así tenía solo 18. En cambio, KAZUHA, que soñaba con ser bailarina de ballet, debutó en LE SSERAFIM a los cuatro meses, y Jung Eun-ji se unió a Apink en dos meses porque necesitaban una vocalista principal de urgencia. A veces la evaluación interna se vuelve programa de TV, como SIXTEEN, el show que eligió a TWICE.
Desde mediados de los 2010, realities de supervivencia como Produce 101 pusieron a los trainees frente a todo el país. Starship mandó a tres a Produce 48 con una promesa: si entraban a IZ*ONE, al terminar esa etapa debutarían en IVE.
El lado oscuro es real. Los trainees no son empleados, así que quedan fuera de la ley laboral, y después del debut la cosa no cambia mucho. En 2024, una denuncia por acoso laboral relacionada con Hanni de NewJeans se cerró porque legalmente no era trabajadora. Mucha gente señala que reclutar chicos jóvenes y entrenarlos en internado se parece mucho a cómo Corea forma a sus gamers profesionales y a sus prodigios de concursos de música clásica.