YG Entertainment
El sello con ADN hip-hop que fundó Yang Hyun-suk, exintegrante de Seo Taiji and Boys. De aquí salieron BIGBANG y BLACKPINK, y aquí pegó más fuerte el escándalo Burning Sun de 2019.
Todo empezó en chiquito. Tras la separación de Seo Taiji and Boys en 1996, Yang Hyun-suk abrió una pequeña empresa que cambió de nombre dos veces hasta llamarse Yanggun Planning en 1998. Yang Gun era su apodo de aquella época, y de ahí salen la Y y la G. El líder de 1TYM, uno de los primeros grupos, era Teddy, el productor que terminaría definiendo el sonido de toda la disquera. Esa historia tiene su propia página.
Mientras otras agencias compraban canciones afuera, YG las hacía en casa, tanto que ellos mismos lo llamaban trabajo artesanal. La regla: cada grupo necesita a alguien que componga. Así, BIGBANG tuvo a G-DRAGON, iKON a B.I y AKMU a Lee Chan-hyuk. Los raperos escriben sus propias letras, porque en el hip-hop que alguien te escriba el verso es quemarse. Y el líder no se elige por edad, sino por quién brilla más.
El sonido se reconoce al toque. Desde el debut de 2NE1 en 2009 la disquera se volcó al hip-hop y R&B estadounidense, y esos coros con beat explosivo se volvieron tan característicos que identificas una canción de YG en segundos. Detalles extra: números en los nombres (2NE1, SE7EN, 1TYM) y todo escrito en MAYÚSCULAS.
Y luego llegó BLACKPINK. Las cuatro debutaron en 2016 y se convirtieron en el techo de lo que un girl group de K-pop podía alcanzar, hasta encabezar Coachella. Cuando LISA se volvió ídolo nacional en Tailandia, YG pasó a ser la gran agencia más metida en el sudeste asiático y sumó integrantes tailandesas a BABYMONSTER. Entre ambos grupos hay ocho años: YG suele lanzar un boy group y un girl group por generación y apostarlo todo.
También fichó a artistas ya hechos: PSY, Epik High y SECHSKIES trabajaron con el logo de YG. En 2017 Naver invirtió 100 mil millones de wones y se volvió el segundo mayor accionista, y LVMH también metió dinero.
El capítulo más oscuro es 2019. El escándalo Burning Sun, que arrancó con Seungri de BIGBANG, arrastró a la empresa al centro del huracán, y Yang dejó la dirección ese mismo año. El cariño local por la YG Family se desplomó y la acción quedó rezagada frente a las otras grandes. La disquera del edificio con forma de bocina en Hapjeong y del comedor famoso por su buena comida tiene ahora una tarea: demostrar que hay vida después de BLACKPINK.