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jeongnihaego (정리해고)

PalabraOficinaCrisis del FMISociedad

Cuando una empresa despide gente por motivos económicos. Desde la crisis financiera de 1997, es la palabra que todo oficinista coreano ha temido al menos una vez.

En Corea, despedir a alguien es bastante difícil. Para echar a un trabajador por mala conducta o bajo rendimiento hacen falta razones claras y mucho trámite. Pero si aparece la frase 'necesidad empresarial urgente', la cosa cambia. Este sistema llegó con una reforma de la Ley de Normas Laborales en 1996, aprobada a la fuerza por el partido de gobierno pese a las protestas de sindicatos y oposición. Traía candados contra el abuso, pero cuando estalló la crisis del FMI al año siguiente, los despidos se vinieron en avalancha. Ahí murió la idea del trabajo para toda la vida.

En el día a día se usa casi como sinónimo de 'reestructuración'. Técnicamente, reestructurar abarca más, como vender negocios o activos, pero para el empleado solo significa una cosa: alguien se va. En la zona gris están el 'retiro honorario' y la 'renuncia sugerida', donde la empresa te ofrece uno o dos años de sueldo para que te vayas por tu cuenta. Y siempre sale la queja de que la lista depende menos del desempeño y más de la edad o de cómo te llevas con el jefe. Suele ser el momento en que los sindicatos pelean con más fuerza, y los recortes masivos en plantas de autos eran noticia fija.

Los que sobreviven tampoco respiran tranquilos. El miedo a ser el siguiente mata la lealtad y algunos se van por su cuenta. Por eso el chiste de que los despedidos de 40 y 50 años gastan su liquidación en abrir un local de pollo frito funciona como resumen amargo de la saturación del autoempleo. Hoy, cuando se corta la inversión, los rumores de despidos corren rápido también entre desarrolladores y startups.

Los dramas de oficina casi nunca lo dejan fuera. El día a día del Equipo de Ventas 3 bajo el jefe Oh, interpretado por Lee Sung-min en Misaeng, y la tensión debajo de la política interna en My Mister tocan justo esta palabra. Infinite Challenge dio de qué hablar con su sketch 'Infinite Company', que mostró la reestructuración sin nada de azúcar. Pasa en grandes corporaciones y pymes por igual, así que para el público coreano nunca es historia ajena.