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susi y jeongsi (수시와 정시)

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En Corea hay dos puertas para entrar a la universidad. Susi te elige por tres años de vida escolar; jeongsi, por el puntaje de un solo examen. Cuál es más justa es una pelea que ya lleva más de veinte años.

En susi te postulas antes del Suneung. Las universidades revisan tus notas, clubes y voluntariados, el registro escolar que redactan tus profes y sus propios ensayos y entrevistas. Puedes mandar hasta seis solicitudes. El nombre significa literalmente 'en cualquier momento', pero el gobierno fija el calendario y todas reciben postulaciones en las mismas fechas. Jeongsi llega después del examen y va por puntaje. Tienes solo tres tiros, uno en cada grupo (ga, na y da), así que dónde postulas pesa casi tanto como tu nota. Los estudiantes le dicen 'la sexta hora del Suneung'.

Susi no siempre fue el camino principal. Cuando arrancó para el ingreso de 1997 cubría apenas el 1,4 % de las plazas. Saltó al 28,8 % en 2002, superó a jeongsi en 2007 y pasó del 77 % en 2020. La idea era dejar de rankear a los chicos por puntos y mirar su potencial.

El detalle era quién podía construir ese potencial. Se desató la carrera de currículum: coautorías de papers, voluntariado en el extranjero, ponencias en seminarios. Las familias con tiempo y dinero sacaron ventaja, y eso alimentó el debate de la cuchara de oro contra la cuchara de barro. En 2019 estalló el escándalo por la admisión de la hija del exministro de Justicia Cho Kuk, el presidente pidió en persona ampliar jeongsi y dieciséis universidades top de Seúl lo subieron a cerca del 40 % desde 2022. El juego de admisión a las SKY cambió de un día para otro.

Susi casi no da segundas oportunidades. Las notas no se pueden corregir una vez registradas, así que hay chicos que reprueban su primer examen de prepa, dejan la escuela, sacan el examen equivalente y apuestan todo a jeongsi. Al revés: si quedas en una sola universidad por susi ya no puedes postular a jeongsi, y cada año alguien entra a su opción 'de seguro' y llama a la universidad rogando que lo rechacen. Un sistema tan enredado dispara el gasto en clases privadas y vuelve el año extra para repetir el examen una opción real. Por eso pegó tanto SKY Castle, el drama de padres obsesionados con armar el expediente perfecto de sus hijos.