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beonyeok munhak (번역 문학)

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Para que la literatura coreana llegue al mundo, primero tiene que encontrar a su traductor. Los dramas y el K-pop cruzaron fronteras con subtítulos y traducciones de fans; una novela queda enterita en manos de un solo profesional.

Ningún libro lo muestra mejor que La vegetariana. Publicada en 2007, se vendía tranquila en Corea hasta que la versión inglesa de Deborah Smith ganó el Man Booker International en 2016, un premio que se reparten autora y traductora, lo cual ya dice mucho. Las ventas, que rondaban los 30.000 ejemplares, pasaron de 320.000 en tres días, y los otros libros de Han Kang se colaron detrás en las listas. La novela ya está traducida a 31 idiomas, y su primera edición extranjera fue, sorpresa, una vietnamita de 2010.

Pero pasada la fiesta, los académicos coreanos de traducción empezaron a comparar el original con el inglés línea por línea. Encontraron brazos cambiados por pies, una autopista elevada (gogadoro) leída como 'cara' porque la sílaba goga también significa precio alto, y un restaurante de comida tradicional coreana convertido en uno chino-coreano. La trampa de verdad eran los sujetos omitidos del coreano: si te equivocas sobre quién habla, cambia la personalidad entera del personaje. Unos dijeron que el inglés, pulido para leerse fácil, era prácticamente otro libro; Smith respondió que toda traducción es creativa. Al final ella armó una lista de unas 60 correcciones y la mandó a las editoriales, y Han Kang dijo que hubo errores claros, pero que no fueron un obstáculo decisivo para transmitir la novela. También comentó que el coreano de Smith había mejorado muchísimo en libros posteriores.

Si la pelea se puso tan intensa en Corea fue en parte porque los premios literarios se celebran como partidos de la selección. Por eso mismo el Instituto de Traducción de Literatura Coreana, respaldado por el gobierno, forma traductores y financia traducciones desde 2001. Todo ese trabajo de fondo dio fruto en 2024, cuando Han Kang ganó el Nobel de Literatura, con Actos humanos entre las obras que destacó el comité.

Los líos de traducción no se quedan en la literatura. El debate de 'Zeze' por una canción de IU giraba en torno a cómo leer a un niño de una novela brasileña que los coreanos conocían traducida. En el cine, un subtítulo puede hacer o deshacer un éxito, y en internet las traducciones de fans vuelan más rápido que cualquier profesional. Ahora la traducción automática está sacando al exterior hasta las novelas web al instante. Pero en la ficción, donde cada frase es la obra, sigue siendo un traductor quien decide la primera impresión de la literatura coreana. Y a pesar de tanto 'ya nadie lee', las filas frente a las librerías justo después del Nobel también salieron de esa primera impresión.