idonggwon (이동권)
El derecho de cualquier persona a usar autobuses, metro y calles de forma segura y sin discriminación. Desde 2021, años de protestas en el metro en hora pico lo convirtieron en uno de los debates más ruidosos de Corea.
Al principio la palabra ni siquiera estaba en el diccionario. El punto de quiebre fue en enero de 2001, en la estación Oido. Una pareja de adultos mayores que iba de casa de un hijo a otra en el Año Nuevo lunar subió a un elevador para sillas de ruedas rumbo al segundo piso. Justo al llegar, el cable de acero que lo sostenía se rompió, cayeron siete metros y la esposa, que tenía una discapacidad, murió. La estación tenía menos de un año y el elevador era nuevo. Activistas con discapacidad llegaron a ocupar las vías de la estación de Seúl, el movimiento por la movilidad despegó y en 2003 el Instituto Nacional de la Lengua Coreana registró idonggwon como palabra nueva.
Las leyes fueron llegando poco a poco. Se aprobó una ley para facilitar la movilidad de quienes tienen movilidad reducida, y la ley contra la discriminación por discapacidad considera discriminación no dar acceso en transportes e instalaciones. Las demandas clave: autobuses de piso bajo a los que una silla de ruedas sube directo, taxis para personas con discapacidad (apodados jangkol) y al menos una ruta con elevador en cada estación. Las baldosas táctiles amarillas de las banquetas y los intérpretes de lengua de señas en la tele vienen del mismo impulso.
Pero el avance fue lento. En 2021, solo el 30.6% de los autobuses urbanos del país eran de piso bajo, lejos de la meta del 42%, y en zonas rurales apenas el 1.4%. Seúl prometió un elevador en cada estación del metro, y aun así a inicios de 2019 había 26 estaciones sin una ruta sin escalones.
Ahí entran las protestas que la Solidaridad contra la Discriminación por Discapacidad empezó en diciembre de 2021. Activistas en silla de ruedas abordaban trenes en hora pico y entraban y salían por las puertas, retrasando el servicio. La gente, ya agotada por el infierno del traslado, reaccionó con enojo, mientras los activistas sostenían que moverse es una cuestión de supervivencia. Un tribunal condenó a un dirigente por una protesta no notificada que bloqueó autobuses, y el operador del metro respondió con desalojos. Estés del lado que estés, un tema que casi nadie miraba se volvió debate en la plaza pública.
Y no es solo cosa de discapacidad. Quienes más van a usar los elevadores son los adultos mayores, cada vez más, además de papás con carriola y viajeros con maleta, todos frente a la misma escalera. Por eso los asientos preferentes para mayores y embarazadas viven dentro del mismo sistema.