jeontongjuwa sujemaekju (전통주와 수제맥주)
El alcohol que cada familia preparaba en casa desapareció durante casi un siglo y apenas ahora está volviendo. El licor tradicional es prácticamente el único alcohol que se puede comprar en línea en Corea, y la cerveza artesanal llegó al barrio gracias a la promo de cuatro latas de la tienda de conveniencia.
En la era Joseon, cada hogar, noble o plebeyo, tenía su propio trago sin nombre. Incluso bebidas con el mismo nombre sabían distinto según la familia, y en la vasija entraba de todo, hierbas medicinales incluidas. Fermentar en casa era tan normal como hacer kimchi en el gimjang.
Lo que acabó con todo fue la ley. Con el sistema de impuestos de la ocupación japonesa, quien fermentaba en casa necesitaba licencia y pagaba más impuesto que por el alcohol comprado. Los licenciados pasaron de más de 300 mil al principio a cero a mediados de los años treinta, y muchísimas recetas familiares se volvieron clandestinas o se perdieron. Tras la guerra, que terminó de arrasar lo que quedaba, en 1965 se prohibió directamente fermentar con arroz. Ahí el makgeolli pasó a hacerse con trigo y cebada y se ganó su fama de bebida barata. El soju diluido de la botella verde y las lager industriales se quedaron con el mercado, y el makgeolli de arroz recién volvió en 1977. Antes de los Juegos Olímpicos de 1988 se permitió vender ocho licores tradicionales, y cuando las reglas se aflojaron en los noventa, las bebidas escondidas por fin salieron a la luz.
Y ahora, el giro. Con apoyo del gobierno, el licor tradicional paga menos impuestos y, a diferencia del resto, se puede pedir en tiendas en línea y recibir en casa. Mientras la generación MZ se aleja del soju y del somaek, abren cada vez más bares de soju destilado, yakju y makgeolli de nueva ola, y visitar cervecerías y destilerías se volvió su propia peregrinación. El detalle: la definición legal incluye cualquier bebida hecha con productos agrícolas locales, vino incluido, así que algunas que se elaboran a la antigua no califican. Esa mezcla de recetas recuperadas y creaciones nuevas es justo cómo se ve una tradición viva.
La cerveza artesanal arrancó en brewpubs a principios de los 2010 y se expandió a supermercados y tiendas de conveniencia. Tras un cambio en el impuesto al alcohol en 2020, las latas artesanales coreanas llenaron el estante de cuatro por 10 mil wones, y aparecieron latas con nombres de lugares como Gwanghwamun, Haeundae y Yeosu. Y en los días de lluvia del monzón, mucha gente sigue pidiendo makgeolli con jeon.