jakgaui him (작가의 힘)
En la tele coreana, el nombre del guionista es la marca. Quién lo escribió mueve la programación y el casting, y el próximo proyecto de un guionista estrella se arma solo con el libreto.
Las series de Estados Unidos funcionan con un showrunner y un cuarto de guionistas que se reparten los episodios. En Corea, normalmente una sola guionista escribe completos los 16 episodios. Por eso los diálogos, la temperatura emocional de los personajes y el final llevan la huella de una sola persona, y mucha gente decide qué ver por la guionista antes que por el elenco. Es común que en los créditos la noticia sea la autora y no el director, y escribir dramas se considera la rama mejor pagada del guion.
El ejemplo por excelencia es Kim Eun-sook. Después de encadenar éxitos como Secret Garden, The Heirs y Goblin, los actores empezaron a levantar la mano para salir en sus series. El Ángel de la Muerte de Goblin al principio no encajaba con lo que ella imaginaba, hasta que Lee Dong-wook averiguó cuándo salía su vuelo al extranjero, compró boleto y la convenció en persona. Se quedó con el papel. También armó su propio 'escuadrón' de directores y actores a los que vuelve a llamar, como Lee Eung-bok, con quien hizo tres series de Descendants of the Sun a Mr. Sunshine. Descendants of the Sun iba a salir por SBS, pero cuando el presupuesto no cuadró, el guion se mudó tal cual a KBS. El proyecto era de la guionista, no de la cadena.
Park Ji-eun, la de Crash Landing on You, es otro nombre que vende una serie antes del primer tráiler. En el otro extremo están las reinas del makjang. Cuando alguien como Kim Soon-ok llega a la cima, dicen que vigila el set para que no cambien ni una palabra y hace que el director la regrese a como estaba. Por eso algo como The Penthouse se promociona con el nombre de su guionista.
Claro que no todos tienen ese poder. Los novatos sin éxitos reescriben según las notas del director, y en series que van contra el reloj aparece el 'jjokdaebon': el guion entregado de a pocas páginas justo antes de grabar. Últimamente las productoras y plataformas como Netflix ampliaron la cancha, y más guionistas prueban géneros nuevos fuera de las cadenas, como pasó con The Glory. Hasta en los programas de variedades los guionistas controlan desde los invitados hasta los subtítulos en pantalla, y si el equipo principal renuncia, el programa se frena.