Templestay (템플스테이)
Un programa en el que te quedas una o dos noches en un templo budista y sigues la rutina de los monjes. Nació porque a Corea le faltaban camas para el Mundial de 2002 y hoy es una de las experiencias favoritas de los visitantes extranjeros.
La raíz es más vieja de lo que parece. En la época Goryeo, a los templos pequeños se les decía won, y ahí comían y dormían no solo los monjes peregrinos sino también viajeros y comerciantes ambulantes. Nombres de pueblos como Jochiwon o Janghowon todavía guardan ese "won". La versión moderna arrancó con el Mundial de 2002: no alcanzaban las habitaciones para tanta gente, así que el gobierno y la Orden Jogye abrieron los templos y aprovecharon para mostrar la cultura tradicional. El nombre en inglés, Templestay, se quedó tal cual en coreano.
En 2022 lo ofrecían unos 140 templos en todo el país, en tres versiones: la de experiencia, donde sigues todo el horario; la de descanso, donde solo vas a las comidas y a los rezos y el resto del tiempo te desconectas; y una de dos o tres horas. Un día típico va así: llegas en la tarde, te pones la ropa que te prestan, cenas, vas al rezo nocturno, ensartas un rosario de 108 cuentas y meditas. Luces apagadas a las 9 y en pie a las 4 para el rezo del amanecer. Después del desayuno vienen la limpieza en grupo, una caminata tranquila por el bosque y un té con un monje para platicar. Si el grupo es grande, te toca el baru gongyang, la comida monástica formal donde cada tazón queda impecable. En 2018 costaba entre 50 mil y 70 mil wones.
Las reglas son pocas: nada de ropa muy reveladora (te dan la del templo), nada de alcohol, carne ni cigarro, y voz baja. Cuando te cruzas con un monje, saludas juntando las palmas. No tienes que ser budista: si tienes otra religión, puedes quedarte sentado durante el rezo sin hacer reverencias, muy al estilo de un país de religiones mezcladas como Corea. A la Iglesia católica le gustó tanto la idea que en 2015 lanzó su propio "Soul Stay".
Hasta hay datos. Un equipo del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl estudió a oficinistas que hicieron un programa de tres noches en Daewonsa, en el monte Jirisan, y encontró que su resiliencia al estrés subió mucho y seguía alta tres meses después, fueran budistas o no. Con razón quienes mueren por un poco de equilibrio entre trabajo y vida se escapan a la montaña los fines de semana. Cuando el Jamboree Scout Mundial de 2023 se tambaleó por una ola de calor, varios templos abrieron el Templestay a los participantes y se ganaron muchos aplausos. Pasa una noche en un lugar como Bulguksa, en Gyeongju, y justo después del rezo del amanecer verás salir el sol sobre los aleros pintados.