decodeK

Ahora escribe más gente

PalabraLibrosIndustriaCambio

Hay quien sube capítulo tras capítulo a una plataforma y quien hace sus propios libros y los deja en libreritas independientes. Cuando se abrió la vía de llegar a los lectores sin pasar por una editorial, cambió la forma en que escribir se vuelve un trabajo.

Antes, el camino clásico para ser novelista en Corea era 'debutar' oficialmente en una revista literaria o en un concurso de periódico. Han Kang, ganadora del Nobel, es de esa generación. Hoy es otra historia. En cuanto subes el primer capítulo a una plataforma de novela web ya estás publicando por entregas, y la respuesta de los lectores es tu audición. Con una laptop basta, así que la edad y el género dan igual, y algunas universidades ya tienen carreras de escritura de novela web.

Vivir de la novela web tiene su propio término: geulmeok, algo así como 'comer de lo que escribes'. El modelo se parece a tener un negocio propio. Cuando el lector paga por capítulo, la plataforma suele quedarse con el 30% y el resto se reparte con la editorial, así que de un capítulo de 100 wones al autor le quedan unos 49. Los más famosos ganan fortunas, pero la mayoría anda entre 1 y 2 millones de wones al mes, y los veteranos aconsejan no dejar el trabajo hasta que el ingreso sea estable. Cada capítulo ronda los 5.000 caracteres y lo normal es publicar a diario, así que dedicarle más de cuatro horas a uno es lo común.

El verdadero despegue llegó con las adaptaciones a webtoon. Cuando un éxito se vuelve webtoon, los lectores del cómic regresan a la obra original y las ventas vuelven a subir. Con el circuito de novela a cómic a pantalla ya instalado, fórmulas como las historias de regresión se expandieron también. Lo curioso: a diferencia de los dibujantes de webtoon, los autores de novela web casi nunca muestran la cara, por más famosos que sean. Esconderse tras un seudónimo es parte de la cultura.

En el papel pasa algo parecido. La autopublicación implicaba conseguir imprenta y encargarse de la distribución, pero con los servicios de impresión bajo demanda que aparecieron en los 2010 basta con tener el manuscrito para sacar tu propio libro. Esos libros suelen encontrar lectores en las mesas de las libreritas de barrio antes que en una gran librería.