gidarimyeon muryo (기다리면 무료)
Un modelo de pago en el que lees un episodio, esperas cierto tiempo y el siguiente se desbloquea gratis. ¿No quieres esperar? Pagas. En Corea le dicen gidamu, para abreviar.
Lo inventó KakaoPage. La plataforma abrió en 2013 y casi nadie la pelaba hasta que en la segunda mitad de 2014 lanzó este sistema y le dio la vuelta al mercado. Los primeros capítulos están abiertos, y a partir de ahí, en cuanto lees uno arranca una cuenta regresiva. Casi siempre es de un día o de tres horas, aunque según la obra va de una hora a siete días. Si el tiempo se cumplió, un capítulo gratis; si no, gastas un ticket. Los últimos diez capítulos más o menos nunca entran en el sistema, así que la cartera se abre justo en el momento de mayor suspenso.
Lo brillante es meter el tiempo entre lo gratis y lo pagado. El lector paciente llega al final sin gastar, el ansioso paga. En el país del ppalli-ppalli, la impaciencia se volvió ingreso directo, y por eso se le compara con los juegos free-to-play y las mecánicas gacha. También crea hábito: cuando te enganchas con una serie, abres la app todos los días durante meses, un capítulo a la vez. Existía además una opción de "regala y lee gratis", donde mandar tickets de alquiler a tres amigos de KakaoTalk te daba uno a ti, pero terminó en 2021.
Sobre este modelo creció la cadena de novela a cómic, que convierte novelas web en webtoons y luego en doramas, con éxitos como What's Wrong with Secretary Kim. Todo el negocio de IP, donde una historia salta de formato en formato, empieza con lectores que vuelven a diario. Cuando KakaoPage superó las 2,000 obras con este sistema, la competencia lo copió, y Piccoma en Japón funciona con la misma idea.
No a todos les encanta. Se le señala como una razón de que KakaoPage tenga menos usuarios que Naver Webtoon, que deja gratis casi todos los capítulos en curso, y hubo reportes de que los episodios leídos con el temporizador no contaban para el pago a los autores. Cuando una serie querida pasa a este modelo, los comentarios arden, y al revés, las peticiones de "pónganla en espera gratis" tampoco paran.