Una comedia rompe los diez millones
En el Año Nuevo Lunar de 2019, un escuadrón antidrogas que atendía una pollería encubierta superó los diez millones de espectadores. Fue la primera vez que una comedia pura, sin tragedia ni presupuesto gigante, alcanzó la marca más prestigiosa de la taquilla coreana.
La película es Extreme Job, estrenada el 23 de enero de 2019 y dirigida por Lee Byeong-heon (no, no es el actor con casi el mismo nombre). Una unidad antinarcóticos a punto de ser disuelta compra el local de pollo frito frente a la guarida de una banda para vigilarla, pero el pollo les sale tan bueno que el negocio explota y ya no tienen tiempo de investigar. Costó unos 6.500 millones de wones, 9.500 millones con marketing, y necesitaba cerca de dos millones de entradas para salir a mano. En Corea una comedia con tres millones ya se considera un exitazo, y antes del estreno casi nadie la tenía en el radar.
Los números se volvieron locos desde el día uno. Debutó en el primer lugar con 368 mil espectadores, pasó los dos millones al cuarto día y al quinto rompió el récord de un solo día en enero con 1,03 millones. El feriado de Seollal, de cinco días, sumó 5,25 millones más. El 6 de febrero, último día del feriado y apenas su día quince en cartelera, entró al club del cheonman. Al día 19 superó el récord de comedia más vista que tenía Milagro en la celda 7 (unos 12,81 millones), y al día 40 se convirtió en la segunda película, después de El almirante, en pasar los dieciséis millones. Cerró con 16.266.641 espectadores y cerca de 139.600 millones de wones, lo que la dejó durante años como la película más taquillera de Corea en recaudación.
¿Por qué justo esta? Primero, no tenía rival. Después de varios estrenos grandes que fracasaron en los feriados del año anterior, ningún estudio se animó a lanzar una superproducción en Seollal 2019. Además, muchos analistas hablaron del cansancio del público tras años de dramas políticos, épicas históricas y thrillers pesados. Aquí no hay injusticias, ni héroe que muere, ni final para llorar. Podías sentar a abuelos y sobrinos en la misma fila sin momentos incómodos. La comedia anterior que llegó a diez millones, Milagro en la celda 7, termina en puro melodrama, así que esta fue la historia más ligera en cruzar la línea desde que nació la era de los diez millones.
Para el elenco fue un antes y un después. Ryu Seung-ryong era rey de la taquilla hasta 2014 y luego encadenó cuatro fracasos. Bajó 12 kilos para el papel y, por primera vez en su carrera, fue a un programa de variedades, Running Man, solo para promocionarla. Resultado: su cuarta película de diez millones y, ese mismo año, el boom de Kingdom. Fue la tercera de Kim Eui-sung, la segunda de Lee Dong-hwi y del villano Shin Ha-kyun, y la primera para Lee Ha-nee, Jin Seon-kyu y Gong Myung. Jin practicó deshuesando 30 pollos en 16 piezas cada uno, y el rodaje usó 463 pollos en total. El papel le dio el premio a mejor actor de reparto en los Grand Bell. Dato extra: Jin y Lee Dong-hwi luego aparecen como villanos en la saga The Roundup.
Fuera del cine, la verdadera estrella fue el pollo. El pollo frito con salsa de galbi estilo Suwon del detective Ma y su frase publicitaria, "Nunca probaste algo así. ¿Es galbi o es pollo?", se volvieron meme. Las cadenas sacaron pollo al galbi a toda velocidad, y un local de la calle del pollo de Suwon que había retirado su versión oscura por falta de ventas de repente no daba abasto. La distribuidora CJ ENM hasta publicó la receta. Ayuda saber que en Corea abrir una pollería es el plan B clásico de quien deja su trabajo de oficina, y el director contó que su propio restaurante de udon fracasado inspiró parte del guion.
Desde entonces, la comedia familiar para Seollal se volvió una fórmula que los estudios persiguen. Una versión china salió primero del mismo proyecto, y los derechos de remake se vendieron a Hollywood con Kevin Hart como protagonista. En 2024 Ryu mencionó la posibilidad de una secuela. Un éxito de 2026 la bajó al tercer puesto histórico en espectadores, pero el título de la película que llegó a diez millones solo a punta de risas sigue siendo suyo.