El nacimiento de la película de diez millones
En el invierno de 2003 una película coreana vendió diez millones de entradas por primera vez, y enseguida llegó la segunda. Desde entonces, 'diez millones' es la unidad oficial para medir un éxito en Corea.
La primera fue Silmido, de Kang Woo-suk. Estrenada el 24 de diciembre de 2003, contaba la historia, borrada durante años, de la Unidad 684 de la Fuerza Aérea, con Sol Kyung-gu como un recluta sin nada que perder. El 19 de febrero de 2004 pasó los diez millones a nivel nacional, un récord inédito en Corea, y cerró en 11,08 millones. Hasta salió en la prensa la escena de hombres de 40 y 50 años, poco habituales en el cine, llorando a escondidas en la sala. Ese año también se llevó Mejor Película y Mejor Dirección en los Blue Dragon Film Awards.
Pero antes de que Silmido llegara a la meta, el 5 de febrero de 2004 se estrenó Tae Guk Gi, de Kang Je-gyu. Jang Dong-gun y Won Bin son dos hermanos arrastrados a la Guerra de Corea, y la superproducción llegó a diez millones en 39 días para terminar en 11,74 millones. El Ministerio de Defensa se había negado a colaborar por detalles como que el hermano mayor se pasa al bando norcoreano. Cuando la película reventó taquillas, se cuenta que los funcionarios lamentaron no haber ayudado.
Hay una razón para que ese número de pronto fuera posible. Hasta los 90 las películas se estrenaban en un solo cine, así que había que ir justo a esa sala, y ni siquiera existía un conteo nacional confiable, por eso los récords viejos usan cifras de Seúl. En los 2000 los multicines se expandieron por todo el país y el coreano promedio pasó de ir al cine una vez al año a unas cuatro. Shiri en 1999 y Friend en 2001 hicieron crecer el mercado, y con la era de los diez millones la cuota del cine coreano saltó del 20% al 50%, superando a Hollywood en casa.
¿Por qué contar espectadores y no dinero? Casi todo el mundo habla de recaudación, y Japón usa los 10.000 millones de yenes como referencia. En Corea el mercado de DVD era débil, así que la entrada de cine era el negocio. Incluso se probó un ranking por ingresos, pero la prensa no le hizo caso y se volvió a contar cabezas. Además, diez millones es casi uno de cada cinco surcoreanos. Eso sí, lo que se cuenta son boletos vendidos, así que cada repetición suma.
En plata: los cines y el lado productor suelen repartir la taquilla mitad y mitad. Con cifras de 2022, una película de diez millones recauda un poco menos de 100.000 millones de wones, y cerca de la mitad va para el lado productor. Por eso los diez millones se volvieron la meta final de todo blockbuster coreano y se afianzó la costumbre de amontonar tentpoles caros en temporada alta.
La lista no paró de crecer. El rey y el payaso fue la primera de época en 2005, y en 2006 llegó The Host de Bong Joon-ho. Choi Dong-hoon lo logró dos veces, con The Thieves y Assassination. The Admiral: Roaring Currents sigue primera con 17,61 millones, Extreme Job demostró que una comedia podía hacerlo y Exhuma fue la primera de terror ocultista en pasar la marca. A 2026 hay 35 películas de diez millones, 25 de ellas coreanas. La idea misma de la película cheonman nació en esos dos meses.