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cheongjawa baekja (청자와 백자)

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Goryeo hizo celadón verde jade; Joseon hizo porcelana blanca como la nieve. Diseños incrustados y llamativos por un lado, la sencilla jarra luna por el otro: el gusto de dos dinastías metido en una sola pieza.

Antes le decían bisaek, "jade martín pescador", al color del celadón de Goryeo. Lo increíble es que no lleva pigmento azul. Miles de burbujitas atrapadas en el esmalte dispersan la luz y por eso se ve verde azulado. Empezó copiando el celadón Yue de China, pero hacia el siglo XII Goryeo ya tenía su propio color y sus propias formas. Un escritor de la dinastía Song del Sur incluyó el jade de Goryeo en su lista de lo mejor del mundo, y hasta Xu Jing, un enviado Song que no era precisamente fan de Goryeo, se detuvo a elogiar ese color. Gangjin y Buan, en el suroeste, eran los pueblos de hornos.

El movimiento estrella de Goryeo fue la incrustación, sanggam: tallas un diseño en la superficie, lo rellenas con arcilla blanca o roja y aparecen nubes y grullas flotando sobre el verde. Llegó a su punto máximo durante el régimen militar. En Hangzhou, capital de los Song del Sur, han salido fragmentos de celadón incrustado, algunos con nombres de palacios imperiales, y también se han encontrado piezas en Japón, Vietnam y Filipinas. O sea que China, cuna del celadón, terminó importándolo de Goryeo.

Las invasiones mongolas y los saqueos piratas destruyeron los hornos del sur, el celadón decayó y con Joseon la porcelana blanca tomó el protagonismo. Y lo blanco es más difícil: la arcilla tiene que ser purísima, y el cobalto para los dibujos azules se traía desde Irán. La cumbre de esa estética sobria es la jarra luna, hecha entre finales del siglo XVII y mediados del XVIII. Es tan grande que si la tornean de una vez se viene abajo, así que se hacen dos mitades y se unen. Nunca queda como círculo perfecto, siempre un poco chueca, y ahí está su encanto. El nombre "jarra luna" lo puso el historiador del arte Go Yu-seop durante la ocupación japonesa.

Hoy la jarra luna es prácticamente el logo de la estética coreana. En 2023 una se vendió en Christie's por unos 6 mil millones de wones, y la sede de AmorePacific en Yongsan se diseñó inspirada en ella. Ese mismo año se regalaron jarras luna con nácar a mandatarios extranjeros. Durante mucho tiempo se dijo que el jade de Goryeo era imposible de recrear, hasta que el ceramista Kim Hae-ik, de Gyeongju, lo logró y lo patentó en 2016. Las filas frente al celadón declarado tesoro nacional en las exposiciones demuestran que esto sigue siendo una tradición viva.