hangungsik jombi (한국식 좀비)
Corren a toda velocidad, se les doblan las articulaciones al revés y llegan como una ola. Pero la regla de oro del zombi coreano es que el de al lado da más miedo que el monstruo.
Todo arranca con Invasión zombie (Train to Busan) en 2016. Fue la primera película con actores del director de animación Yeon Sang-ho, y aunque Corea tenía películas de zombis desde 1980, esta fue la primera a escala de gran estreno. Superó los diez millones de espectadores en casa, generó ruido temprano en una función de medianoche en Cannes, abrió en el número uno en Hong Kong, Taiwán y Malasia, y en Filipinas se convirtió en la película no anglófona más taquillera de la historia.
Los zombis se movían distinto. Un coreógrafo diseñó su lenguaje corporal y extras con pasado de b-boys y bailarines hicieron esas contorsiones que parecen romper huesos. El protagonista, Gong Yoo, dijo que te hacían olvidar que era actuación. Y como en Corea casi no hay armas, a diferencia de Hollywood, los sobrevivientes pelean a mano limpia en vagones estrechos del KTX. Así nació la imagen de Ma Dong-seok frenando zombis a puñetazos.
El verdadero tema es la gente. El pasajero que empuja a otros para salvarse, los sobrevivientes que cierran la puerta, un gobierno ocupado en tapar todo. No falta el sacrificio familiar para llorar, algo que el público coreano conoce de memoria pero que a la crítica occidental le pareció rarísimamente fresco.
La serie de Netflix Kingdom (2019) se llevó todo a la dinastía Joseon. Una plaga nacida de una planta que revive a los muertos se esparce entre campesinos hambrientos, con reglas muy trabajadas: a los infectados les gusta el frío, no despiertan en verano y le temen al agua y al fuego. La imagen de zombis corriendo entre nobles con sombrero gat fue la que explotó afuera y puso de moda al sageuk y a esos sombreros a la vez. Bae Doona, que actuó junto a Ju Ji-hoon, le dio el crédito del éxito a los actores zombi. Como por fin cobraban sueldo mensual, se decían en broma 'zombis funcionarios'.
Después llegaron Estamos muertos, con estudiantes en uniforme escolar atrapados en el colegio, y Sweet Home, donde el deseo convierte a la gente en monstruos. Muchas, Kingdom incluida, nacieron como webtoons (del papel a la pantalla). En el fondo, el zombi coreano es una historia de supervivencia con una pregunta de clase debajo: ¿a quién abandonan primero?