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Después de Sulli

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En octubre de 2019 murió a los 25 años Sulli, quien durante años desafió las reglas que Corea impone a las mujeres y fue blanco constante de comentarios de odio. Después, los grandes portales cerraron los comentarios en las noticias de espectáculos y demandar a los trolls se volvió rutina para las agencias.

La noticia llegó el 14 de octubre de 2019. La exintegrante de f(x) y actriz Sulli había grabado un comercial y publicado en Instagram el día anterior, así que el golpe fue todavía más duro. Hasta los noticieros serios, que casi nunca cubren farándula, la pusieron como nota principal, y los rankings de búsqueda en tiempo real se llenaron con su nombre. La policía no encontró indicios de un crimen. Mucha gente señaló al akpeul, los comentarios maliciosos, pero nunca se anunció una causa oficial. Lo que sí quedó fue la crítica de que ella le había pedido varias veces a su agencia, SM Entertainment, que actuara contra el acoso en línea, y la respuesta fue tibia.

La industria se detuvo. SM aplazó agendas de sus artistas, incluida una fecha de venta de boletos de NCT. Luna, su excompañera de grupo, canceló funciones de un musical para acompañarla en el velorio; Victoria frenó el rodaje de un drama y voló de inmediato a Seúl; y Krystal estuvo a su lado los tres días del funeral. Su gran amiga IU pospuso el lanzamiento de un nuevo mini álbum y casi no se separó del velorio. En la Seoul Fashion Week, muchas estrellas se ausentaron en señal de duelo.

Lo más doloroso ya estaba grabado. Ese año ella era parte fija de Night of Hate Comments, un programa de JTBC donde los famosos leen en voz alta los comentarios de odio que reciben. Ahí contó que la persona real, Choi Jin-ri, era oscura por dentro, mientras que Sulli la celebridad tenía que fingir alegría muchas veces, y habló de su trastorno de pánico y su fobia social. El día que murió era justo día de grabación, y el programa terminó cancelándose. También volvió a circular su web show Jinri Market. Al estrenarse la destrozaron solo por abrir una tienda pop-up, pero vista de nuevo era claro que intentaba conocer a la gente en persona y romper los prejuicios. En el último episodio, con la voz quebrada, les pide a los periodistas y al público que la quieran un poco, y esa escena hizo llorar a muchísima gente. De pronto quedó clarísimo que cada decisión normal que tomaba, no usar brasier, tener novio, subir una selfie, se había convertido en carnada para titulares y comentarios.

La rabia apuntó a dos lados. Uno eran los comentarios: cuando los mensajes de odio y los artículos amarillistas sobre ella empezaron a borrarse en silencio, los internautas armaron una campaña de capturas de pantalla para guardar las pruebas. En la Asamblea Nacional se preparó la llamada Ley Sulli contra el acoso digital, pero como el Tribunal Constitucional ya había tumbado el sistema de nombre real en internet, una regulación dura no era viable. El otro blanco fue la prensa, sobre todo los medios que revelaron dónde estaba el velorio que la familia quería privado o que volvieron a publicar una foto polémica de ella.

Y su muerte cayó en medio del conflicto de género coreano. Ese mismo mes el país ya estaba dividido por la novela Kim Ji-young, nacida en 1982, y las comunidades en línea dominadas por hombres y por mujeres se acusaron mutuamente de haberla matado. En realidad, el odio vino de todos lados. Kim Heechul de Super Junior, cercano tanto a Sulli como a Goo Hara, dijo después en televisión que los hombres las insultaban con acoso sexual, las mujeres las llamaban una vergüenza, y ahora los trolls peleaban por ver de quién era la culpa.

Poco más de un mes después, el 24 de noviembre, su amiga Goo Hara también murió. Las preguntas que surgieron cuando Corea perdió a Jonghyun de SHINee dos años antes volvieron con más fuerza, y esta vez el sistema se movió. Daum cerró los comentarios de espectáculos a fines de octubre y Naver hizo lo mismo en marzo de 2020. El cierre de comentarios llevó después al fin del silgeom, el ranking de búsquedas en tiempo real. Las agencias convirtieron en costumbre los anuncios de demandas sin clemencia contra los trolls. Y cuando se hizo pública una disputa familiar por la herencia de Sulli y algo parecido pasó con la familia de Goo Hara, arrancó el debate por la Ley Goo Hara, para impedir que heredaran los padres que abandonaron a sus hijos.

La herida no cerró fácil. En septiembre de 2020, después de que MBC emitiera un documental sobre su vida y la gente a su alrededor recibiera una ola de odio, la cadena retiró las repeticiones por miedo a un daño secundario. El odio no desapareció, solo se mudó: a los cyber wreckers de YouTube y, más tarde, a la crisis de deepfakes de 2024 que apuntó a mujeres del entretenimiento. Aun así, algo sí cambió. Más famosos empezaron a hablar abiertamente de ir a una clínica de salud mental, y los k-dramas comenzaron a poner la salud mental en primer plano.