hook song (후크송)
Una canción armada alrededor de una frase cortita que se repite hasta que se te queda pegada. Dominó el K-pop a finales de los 2000 y, como podías cantarla sin saber coreano, se volvió el arma para conquistar el extranjero.
El término es un invento coreano. En el pop, el hook es ese fragmento breve que te atrapa; en Corea le sumaron 'song' y empezaron a tratarlo como un género propio. La raíz está en el hip-hop: el hook que vuelve entre versos, el R&B que copió esa estructura y luego los sintetizadores que se cruzaron con el dance coreano. Por eso las agencias con más ADN de música negra, JYP y YG, eran las más fuertes en esto.
La explosión llegó con Tell Me de Wonder Girls y Gee de Girls' Generation. Medio país andaba tarareando un solo compás como zombi, y no es exageración. SM se sumó con Sorry, Sorry de Super Junior, y Ring Ding Dong de SHINee terminó como meme de tanto que la gente deformaba la letra. También son fijas en la lista de canciones que los estudiantes evitan antes del Suneung, porque una vez pegadas, olvídate de concentrarte.
La fórmula es bastante clara: un beat pulido que se repite sin ese toque trot anticuado, una letra tan simple que una palabra basta para cantar todo, melodía sencilla y menos de cuatro minutos. Súmale un paso clave fácil de copiar y listo. La crítica de siempre: letras que repiten mucho y dicen poco.
La política también lo sabe. En campañas presidenciales se han reescrito los estribillos de éxitos para corear el nombre del candidato. Desde mediados de los 2010 el estilo suena algo retro frente al hip-hop y el EDM, pero de Gangnam Style de PSY a Red Flavor, Rollin' y APT. de ROSÉ, la repetición sigue moviendo los charts.