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Se acaba el dinero para producir

Suceso2023-09IndustriaRecesiónK-drama

Hacia 2023 se cortó el flujo de inversión en los K-dramas y un montón de series ya programadas quedaron en pausa. Los presupuestos y cachés que habían crecido durante años siguieron igual de altos, así que las producciones medianas fueron las primeras en desaparecer.

Antes hubo una fiesta. Cuando el cable superó a las cadenas abiertas, los canales con más dinero se llevaron a los guionistas estrella, y mientras la pandemia nos encerraba en casa, todas las plataformas llegaron a la vez. Cuando Netflix tuvo éxitos globales como El juego del calamar, las expectativas sobre los derechos de los dramas coreanos atrajeron inversión y lo grande se volvió lo normal. El caché por episodio de las estrellas llegó a rozar los mil millones de wones. Para dimensionarlo: hubo revuelo cuando Bae Yong-joon, ya famoso en Japón por Sonata de invierno, cobró 250 millones por episodio en su siguiente superproducción.

El problema es que los que ponían la plata se cansaron primero. En 2023, las cadenas y las plataformas coreanas registraron pérdidas al mismo tiempo, y los espacios dispuestos a comprar dramas caros se achicaron rápido. Se acumularon series terminadas sin fecha de estreno, algunas nunca salieron al aire y hubo productoras que no pudieron pagar a tiempo a su equipo. Los dramas de preproducción que pasaron años guardados y se estrenaron tarde solían tener menos rating que los títulos esperados que conseguían espacio enseguida.

Los números lo dejan claro. Cuando Corea tenía solo tres cadenas abiertas, igual había más de 15 franjas para dramas, y hasta 2020 más o menos, sumando el cable, pasaban de 20. En 2024, entre todas las cadenas, no llegaban a 15. Ya nadie emite dramas matutinos, y desde que tvN eliminó su franja de miércoles y jueves en 2023, ningún canal mantiene más de dos miniseries a la vez. Los huecos se llenan con variedades y programas informativos, y la emisión una vez por semana o las pausas largas entre dramas ya son normales.

También cambió quién se queda con los derechos. Muchas cadenas renuncian al copyright y compran solo el derecho de emisión, así que los dramas suelen salir primero en streaming y después en la tele. Aunque la serie pegue, la parte del canal es chica. Por eso los fans de afuera se confunden sobre dónde ver cada drama. Plataformas locales como TVING y Coupang Play también fueron recortando títulos.

Los sets cambiaron. Los rodajes coreanos eran famosos por jornadas de 22 o 23 horas, siestas en cualquier rincón y guiones que llegaban escena por escena justo antes de grabar, porque la televisión estaba exenta del límite de horas de trabajo. Cuando cambió la ley y la semana de 52 horas llegó a los equipos de TV, y los actores formaron un sindicato, se acabó el modelo de rellenar episodios a punta de horas extra de madrugada. Ahora se planifica con storyboard y se graba solo lo necesario.

Resultado: el medio fue lo primero en caer. Las plataformas compran las superproducciones con estrellas y grandes historias, y las producciones chicas siempre se las arreglaron con poco. Lo que quedaba en medio salió de la programación, y por eso el público repite que ya no hay nada bueno para ver. Aun así, siguen saliendo series coreanas que se animan a géneros y escalas nuevas en Netflix, y hay quienes esperan que este ajuste termine dejando una industria más sana.