Winter Sonata llega a Japón
En abril de 2003 la televisora pública japonesa NHK emitió el drama coreano Winter Sonata y las señoras de mediana edad se volvieron locas. Hubo fans que empezaron a volar a Corea para ver al protagonista, y el hallyu pasó a ser algo que se podía medir en dinero.
Antes de eso, los dramas coreanos casi no existían en Japón. Los veían coreanos residentes y estudiantes que rentaban cintas en videoclubes coreanos de Shin-Okubo, en Tokio, y hasta el éxito de la película Shiri en 2000 se quedó en un nicho. Winter Sonata se había emitido en KBS en 2002 y en Corea le fue apenas bien, porque su horario lo dominaba otra serie. Un año después NHK la compró, la dobló al japonés y la tituló Fuyu no Sonata.
La primera emisión fue en el canal satelital BS2, que no veía tanta gente. El resto lo hicieron las amas de casa. Grababan los episodios, se pasaban las cintas y convencían a sus amigas, y las peticiones de repetición llovieron hasta que el canal la volvió a pasar en diciembre de 2003. Luego exigieron verla en TV abierta, y en abril de 2004 el canal principal de NHK le dio un horario de sábado a las 11 de la noche, su tercera emisión. Cuando un especial informativo sobre el viaje del primer ministro Junichiro Koizumi a Corea del Norte movió un episodio, NHK recibió unas 3.000 llamadas de queja en un solo día. El final marcó 20,6% en Tokio y 23,8% en Osaka. Ningún otro drama de las 11 de la noche ha pasado del 20% en la televisión japonesa. Ese diciembre NHK incluso emitió una versión en coreano original con subtítulos.
El protagonista, Bae Yong-joon, se volvió "Yon-sama". El honorífico -sama se usa con poquísimas celebridades incluso en Japón, así que dárselo a un actor extranjero fue enorme. En su primer viaje, unas 4.000 fans, casi todas mujeres de 40 y 50 años, llenaron el aeropuerto, y otras tantas acamparon frente a su hotel esperando un saludo. Cuando una avalancha dejó 10 fans heridas, Bae pidió disculpas en persona. La frase de cuatro caracteres del año 2004 elegida por el grupo Sumitomo fue 様様様様, cuatro "sama" seguidos, un juego de palabras con Yon-sama. Koizumi bromeó en campaña que intentaría que le dijeran "Jun-sama", y al conocer a Choi Ji-woo en Corea lo primero que dijo fue "¡Ah, Fuyu no Sonata!". Bae recibió una carta de agradecimiento del presidente de NHK y Choi un premio especial de la cadena.
El dinero también se movió. Locaciones como la isla Nami, Chuncheon, la isla Oedo en Geoje y la preparatoria Joongang en Jongno, Seúl, que hizo de escuela en la serie, se volvieron destinos de peregrinación, y los grupos de turistas japoneses siguiendo a un guía con banderita se hicieron parte del paisaje. NHK hasta armó una transmisión en vivo de ocho horas sobre Nami, Chuncheon y las estrellas coreanas. Sony, que casi nunca usaba modelos publicitarios, contrató a Bae y le llovieron pedidos de la "videocámara de Yon-sama". En cambio Hyundai lo usó para vender en Japón un sedán pensado para hombres de 20 a 30 años y le fue fatal.
¿Por qué este drama? Estaba lleno de clichés, del secreto de nacimiento a la amnesia y el accidente de auto. Pero la tele japonesa de entonces era de dramas urbanos de moda y épicas históricas para hombres, sin casi nada romántico e inocente para las amas de casa. La explicación más aceptada fue el escape de una vida doméstica muy rígida. Además llegó justo después de que el Mundial de 2002 acercara a los dos países, y muchas espectadoras dijeron que por fin veían a Corea, asociada con la colonización, la guerra y Corea del Norte, como un país capaz de contar una historia de amor preciosa. No todos aplaudieron: también hubo quien se burló de las fans mayores.
La fiebre rebotó a Corea, donde las repeticiones de tres episodios diarios rondaron el 17% cuando llegó el eco japonés. Japón empezó a importar dramas coreanos por montones, y el gris Shin-Okubo se convirtió en la capital del hallyu en Japón. Por esas fechas nació la expresión "los cuatro reyes celestiales del hallyu". En 2009 Japón incluso hizo una versión anime, con un evento en el Tokyo Dome que juntó a 45.000 personas. Poco después un drama histórico llegó hasta Medio Oriente, y más tarde Crash Landing on You e Itaewon Class arrasaron en el streaming japonés, pero en una encuesta de 2022 el drama coreano favorito de Japón seguía siendo Winter Sonata. Si unos años antes Corea abrió la puerta con la apertura a la cultura pop japonesa, esta vez el hallyu cruzó el mar en sentido contrario.