seonmulhagi (선물하기)
Le mandas a alguien un café o un pedazo de pastel por chat y recibe un código de barras para canjear en la tienda. En Corea es una mini moneda que reemplaza un gracias, un perdón o un ánimo.
El escenario casi siempre es KakaoTalk. Su tienda de regalos abrió en diciembre de 2010 y, cuando la app empezó a mostrar arriba de tu lista a los amigos que cumplen años ese día, regalar se volvió un reflejo. Cumpleaños, Pepero Day, mensajes de suerte antes del Suneung, Chuseok: cada fecha llega con su notificación. Es una escena más de la vida dentro de KakaoTalk.
También les dicen 'gifticon', que en realidad es una marca que junta gift e icon. SK Telecom la lanzó en 2006, en plena época de celulares de tapa, y el nombre se quedó como término genérico para los vales móviles. Es konglish puro, así que a un amigo extranjero mejor dile tarjeta de regalo digital.
El regalo por defecto en esta república del café es un americano de Starbucks. En caja puedes pagar la diferencia y cambiarlo por otra bebida o hasta por merch, así que nunca es un compromiso. En el país del americano helado aunque haga frío, un vaso se volvió la unidad oficial del agradecimiento casual. Saldo de tienda de conveniencia, pollo frito y pasteles le siguen de cerca.
Ojo con algunas trampas. El código de barras y el número son el producto, así que si subes una captura a internet alguien lo va a canjear antes que tú. Hay foros que hasta lo vuelven juego: publican un código válido y gana el más rápido. Regalar una cadena que no existe en la ciudad de la otra persona es un error clásico, mejor pregunta antes. Los vales vencidos se pueden reembolsar al 90% dentro de los cinco años desde su emisión, y los que nadie quiere se revenden baratos en apps de segunda mano.
El regalo en mano se volvió un código en la pantalla, pero la intención de fondo, ese cariño que los coreanos llaman jeong, sigue igual. Si el camión de café de un fandom es apoyo a escala de estadio, un café regalado es la versión de bolsillo para todos los días.