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danpung (단풍)

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Danpung es el follaje de otoño: las hojas que se ponen rojas y amarillas, o esas mismas hojas ya pintadas. En Corea, el otoño es básicamente la temporada de ir a la montaña a verlo.

La ciencia: cuando la clorofila verde se descompone, la hoja fabrica antocianina roja o deja ver el caroteno amarillo que tenía escondido. Los árboles con mucho tanino, como los robles, se ponen cafés. Que salga bonito es delicado: hace falta mucha diferencia de temperatura entre el día y la noche sin llegar a helar, bastante sol y la humedad justa. Si hace demasiado frío o llueve mucho, las hojas se caen antes de pintarse; si está muy seco, se queman. Por eso, cada vez que se habla de que las estaciones se están moviendo, la preocupación por el follaje viene incluida.

En Corea el color arranca cerca de Chuseok, a fines de septiembre, en Seoraksan; se extiende a las montañas de todo el país a principios y mediados de octubre, y llega a su punto máximo a fines de octubre. Cuando el pronóstico dice 'primer follaje', el 20% de la montaña ya cambió; 'punto máximo' es el 80%. Al revés de los cerezos de primavera, que suben de sur a norte, el danpung baja de norte a sur y de la cima a la base, así que Seúl y Gangwon se ponen rojos antes que Busan.

Por eso todos los lugares famosos son montañas. Seoraksan, Naejangsan y Juwangsan siempre encabezan las listas, y Naejangsan queda justo donde se juntan las especies de arce del norte y del sur, así que ahí ves casi todos los arces nativos de Corea. Para quien vive en Seúl, Bukhansan está a la mano. Los senderos del fin de semana llenos de ropa de montaña de todos los colores son la cultura coreana del senderismo en su máxima expresión. Los responsables de ese mosaico rojo y dorado son dos: los arces y el roble mongol, que se pone color canela. Los ginkgos amarillo intenso de la ciudad son casi siempre árboles de calle.

Datos extra: en el hwatu, las cartas de flores coreanas, octubre es la carta del arce, y en el juego seotda dos cartas de arce forman la mejor mano. En Japón también aman ver hojas, pero allá el pico llega más tarde, de mediados de noviembre a principios de diciembre. Y eso que se hizo viral de que solo el japonés y el finlandés tienen una palabra para el follaje de otoño es desinformación de origen dudoso.