decodeK

gwiseonggil (귀성길)

PalabraFestividadMovilidadFamiliaLo esencial

Es el viaje de regreso al pueblo natal para ver a los papás en las fiestas. Decenas de millones se mueven el mismo día hacia el mismo lado, por eso en Corea le dicen 'la gran migración nacional'.

Gwiseong significa volver a casa para visitar a los padres, y el regreso a la ciudad tiene su propia palabra, gwigyeong. Las fechas estrella son Seollal y Chuseok. El éxodo se volvió gigante en los años 70, cuando la industrialización llevó a millones de personas del campo a las ciudades, y en cada feriado todos volvían al mismo tiempo. La estación de Seúl y las terminales de buses se llenaban de filas para comprar boletos, y en los trenes no cabía un alfiler. Es la otra cara de la concentración en Seúl.

Cuando a finales de los 80 todo el mundo empezó a tener auto, las autopistas se convirtieron en estacionamientos. Viajes de unas pocas horas pasaban de diez, y los trancones eran tan largos que algunas familias llevaban hornillas portátiles y cocinaban ramyeon ahí mismo en la carretera. Los noticieros pasaban tomas aéreas de la autopista todo el día. Con carreteras más anchas, el KTX y las aerolíneas low cost la cosa mejoró. De Seúl a Busan en tren bala ya se puede ir y volver en el día, así que mucha gente baja en la mañana, hace los ritos y regresa en la noche.

El viaje trae drama familiar incluido. Las parejas casadas tienen que negociar a qué casa van primero y por cuánto tiempo, y al llegar los esperan la preparación del charye, freír jeon sin parar y los tíos preguntando por tu trabajo y cuándo te casas. De ahí salen expresiones como el 'síndrome de las fiestas' y siworld. También crece el 'gwiseong al revés': son los papás los que suben a Seúl a ver a sus hijos, en parte porque esa dirección no se atasca.

Hay quienes no pueden ir aunque quieran: bomberos, policías y trabajadores del transporte que tienen turno, estudiantes atados a sus exámenes y personas cuyo pueblo natal quedó en el Norte. Esas familias desplazadas se reúnen cada año en el altar de Imjingak, cerca de la frontera, para hacer un rito conjunto mirando hacia el norte, más allá de la división.

Hoy la migración se está achicando. Cada vez más gente nació y creció alrededor de Seúl y no tiene pueblo al que volver, y muchas familias se acostumbraron a no reunirse durante la pandemia. Más gente aprovecha el feriado largo para viajar al extranjero, y los récords de pasajeros del aeropuerto de Incheon ya son noticia de temporada. Aun así, el pronóstico de tráfico en las autopistas sigue abriendo los noticieros de cada fiesta.