noye gyeyak (노예계약)
Así llaman fans y prensa a un contrato exclusivo demasiado largo y con un reparto de ganancias demasiado injusto. Cada vez que estalla una pelea contractual en el K-pop, la frase vuelve.
Se popularizó en 2009. Tres de los cinco integrantes de TVXQ llevaron a SM Entertainment a juicio por un contrato de 13 años y el reparto de ingresos (la demanda de TVXQ), y ahí los fans aprendieron la expresión 'contrato de esclavo'. Kim Jae-joong y los otros dos demandantes siguieron como JYJ.
El caso cambió la industria. La Comisión de Comercio Justo publicó un contrato exclusivo estándar con un tope de siete años, y de ahí sale la 'maldición de los siete años': cuando la renovación no se da alrededor del séptimo año, los grupos se tambalean. El modelo es una recomendación, no una ley, pero en un medio donde los fans vigilan todo 24/7 se volvió la línea base de facto.
Las disputas no pararon. En 2011 tres integrantes de KARA notificaron la rescisión (la disputa de KARA), que terminó en acuerdo. Highlight dejó su agencia y perdió el derecho a su nombre original. En 2023 integrantes de EXO, entre ellos Baekhyun, exigieron en público sus liquidaciones. Ese mismo año, la medida cautelar de FIFTY FIFTY para suspender su contrato (la disputa de FIFTY FIFTY) fue rechazada, y las sospechas de que un tercero intervino la volvieron el ejemplo clásico de tampering aprovechándose del sistema. La saga más grande de los últimos años es la de NewJeans: tras declarar terminado su contrato, la agencia pidió una cautelar y el tribunal le dio la razón, frenando sus actividades independientes. Hanni incluso declaró en una auditoría de la Asamblea Nacional sobre las condiciones laborales de los idols.
También hay un camino inverso: estrellas que llegan a la cima, dejan el sistema de agencias y arman su propia empresa. EDAM Entertainment, creada para IU en 2019, es el ejemplo que todos citan.