Cine que denuncia
Una vertiente del cine coreano que lleva casos reales a la pantalla, mueve a la opinión pública y a veces hasta cambia la ley. Hubo investigaciones reabiertas por una película y una ley que todavía se conoce por el título de un filme.
El caso más impactante es Silenced (2011). Basada en la novela de Gong Ji-young sobre abusos sexuales a niños en una escuela para sordos de Gwangju, la vieron más de 4.6 millones de personas aunque era solo para adultos. La indignación hizo que ese septiembre se reabriera la investigación, y en octubre la Asamblea Nacional aprobó una reforma que eliminó la prescripción de los delitos sexuales contra personas con discapacidad y menores. Todos la llaman la Ley Dogani, por el título coreano de la película. La escuela cerró al año siguiente. En Corea no es raro que una ley lleve el nombre de una persona, como la Ley Goo Hara; que lleve el de una película, sí.
Memories of Murder (2003), de Bong Joon-ho, rescató del olvido los asesinatos en serie de Hwaseong. 5.25 millones de espectadores vieron a unos detectives incapaces de atrapar al asesino, y en 2019, dieciséis años después del estreno, la policía por fin identificó al verdadero culpable. Por eso el final, donde el sospechoso que interpreta Park Hae-il nunca queda confirmado como culpable, pega todavía más frío.
Las películas de historia reciente funcionan casi como clases. 1987: When the Day Comes cuenta cómo la muerte de un universitario bajo tortura desembocó en la Lucha Democrática de Junio. A Taxi Driver sigue al periodista alemán que mostró Gwangju al mundo y al taxista que lo llevó. Superó los 11 millones de entradas, y su protagonista, Song Kang-ho, ya había pasado los diez millones con The Attorney, inspirada en los años de abogado del expresidente Roh Moo-hyun.
Otras apuntan a la desigualdad de todos los días. Kim Ji-young, Born 1982 desató una guerra de calificaciones por género en los portales antes de estrenarse. En Birthday, Jeon Do-yeon y Sol Kyung-gu interpretan a padres que perdieron a su hijo en el naufragio del Sewol, y Na Moon-hee da vida a una sobreviviente de la esclavitud sexual militar que testifica en I Can Speak. Películas como Innocent Witness, con Jung Woo-sung como un abogado que necesita el testimonio de una chica autista, también entran aquí y cambiaron cómo se muestra la discapacidad en pantalla.